
Yagua
e imaginación
Por Lucía
Fotos: Luis Pérez
Ilustración: Jesús
Claudia no lo pensó dos veces, echó a volar
su imaginación y con la yagua de la palma
real, tan abundante en nuestros campos, se
propuso crear adornos útiles y bellos, y lo
logró.
La muestra la tienes ante tus ojos: un
abanico y una cartera que tú también puedes
hacer en los ratos libres.
Cuenta esta pionera espirituana, miembro del
Taller Reparador de sueños, de la Comunidad
de Platero, dirigido por Míriam Betancourt
Ramos, que para confeccionar tanto la
cartera como el abanico seleccionó fibras
fuertes de yagua.
En el caso de este último empleé hilo para
sujetar las pencas, y luego lo pirograbé con
elementos decorativos. Mientras en la
cartera la unión de sus partes la realicé
mediante las fibras de la misma yagua.
Ambas piezas, cuenta la joven artesana,
surgieron con un objetivo social, pues con
ellos fueron engalanados la escuela, la
bodega, la sala de video y luego las
obsequiamos a quienes se destacaron en las
actividades propias de la comunidad.
Con sus bellas y prácticas obras, Claudia
González Hernández participó en la primera
Feria provincial de la Ciencia, Innovación,
Tecnología y Medio Ambiente de su provincia,
donde fue premiada la creatividad de los
pioneros del taller Reparador de sueños.
Pero hay más, por sus objetos decorativos
artesanales, a los que se suma un sonajero,
que mostraremos en otra edición de PIONERO,
también recibió la primera mención del
Concurso Nacional en la categoría de
Creatividad infantil y Juvenil convocado
anualmente por la Oficina Cubana de la
Propiedad Industrial (OCPI), perteneciente
al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio
Ambiente.
La Palma real (Roystonea regia) es la
más frecuente y abundante de las palmas que
viven en Cuba. Llega a alcanzar hasta 40
metros de altura. Sus vainas o yaguas son
muy grandes, cilíndricas y lisas. Elegida
nuestro árbol nacional, está presente en el
escudo patrio y fue protegida por decreto en
1923.
Si quieres conocer más datos de
interés sobre ella y otras especies te
recomendamos leer, entre otros, Árboles
de Cuba, de Johannes Bisse; Cuba y
sus palmas, de Ángela Leiva Sánchez;
Diccionario botánico de nombres vulgares
cubanos y Plantas medicinales,
aromáticas y venenosas de Cuba, ambos
del sabio cubano Juan Tomás Roig Mesa.