¿Para
vestir o vender?
Gladys J. Gómez Regüeiferos
Ilustración: Saroal
Estar a la moda y poner de moda determinados
tipos de prendas de vestir obedece a un
fenómeno socio-cultural que emana del
contexto donde nos desenvolvemos.
Son vehículos de la difusión de la moda, los
medios de comunicación masiva y la
tecnología de la comunicación, en diferentes
soportes.
Pero simultáneamente coexisten junto a la
moda oficial dictadas y promovidas por casas
afamadas a nivel global —que actúan a modo
de brújula orientadora— en cada temporada,
las asumidas por la publicidad comercial,
aquellas que representan poderosas
transnacionales, una muestra la tenemos en
las marcas deportivas.
CUANDO DE MARCAS SE TRATA
Concebidas para vender e inducir
preferencias, la publicidad hace notables
las marcas que identifican líneas de
productos. Los logotipos que las convierten
en favoritas coadyuvan a reforzar el mensaje
en los atletas famosos que las portan por el
interés de los que las producen y
patrocinan.
Las atractivas imágenes comerciales
funcionan de forma tal que cualquier persona
las toma como paradigma a imitar. Desde
luego que electriza a los jóvenes que las
idolatran. Caen en las redes y ocurre en
casi todo el planeta, nuestros adolescentes
no están al margen de ello, la diferencia
estriba en que se ha ido convirtiendo en una
corriente el gusto por el marquismo como
moda.
Nadie duda que las marcas líderes: Adidas,
Nike, Reebok y Fila poseen una calidad
intrínseca, se invierten millones de dólares
en incorporar las más modernas tecnologías
de fabricación, que garantizan la
efectividad y funcionalidad para las que
fueron creadas.
Las confecciones en diversos tipos de
prendas como: pulóveres, camisetas, tenis,
medias, monos deportivos y otros accesorios
refuerzan un concepto destinado a realzar el
ego de quien los porta. Dado su alto costo
son representativos de un estatus social que
implica competencia y poder económico.
El peligro es que se va convirtiendo en meta
entre los amigos con quienes compartes, que
terminan por relegarte del grupo si no
sigues la onda.
Apostar por la superficialidad de una tendencia artificialmente creada
tiene su precio. Toda indumentaria deportiva
tiene su lugar y validez como tal, la marca
exclusiva tiene otra búsqueda en la que
crees encontrar distinción y superioridad.
Conceptos que prevalecen más bien, en
sociedades clasistas.
Obsesionarte con las marcas no debe ser tu
única opción, aun si estás en posibilidad de
adquirirlas, supone un reto sobre todo para
tu familia. Anularás tu autoestima y
eliminarías la posibilidad de marcar tu
estilo personal.
José Martí, nuestro Héroe Nacional,
periodista y buen conocedor de su época y la
moda que la caracterizó, aseveró: La
elegancia está en el buen gusto, y no en el
costo.
Nos gustaría que reflexionaras acerca de
ello.