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Caza
de palabras
Pionero
conversa con una niña cubana, cuyo hobbit es la escritura y
además te ofrece dos de sus trabajos
PUBLICADO: 25/08/08
Addiley Palancar Guerra
Foto: Ismael Almeida
Hace unos
días conocí a una pionera cubana que atrapa las palabras en el
aire. Las guarda en un papel para jugar con ellas a los cuentos,
testimonios, poesías, adivinanzas y trabalenguas. Casi siempre,
las capturadas son un poco revoltosas, ella debe organizarlas,
convertirlas en ideas, y así crear todas sus historias.
Las
atrapadas, pueden ocurrir en cualquier lugar. Pero, si se pone
un poco difícil, Elizabeth Quintana Lezcano, les tiende una
trampa: todos los días escribo un poco… Hay veces que no
puedo esperar a que se me ocurra, me siento y empiezo a buscar
un tema, un título, ordeno las ideas y empiezo a escribir sobre
ello.
Cuenta en
uno de sus testimonios con el título X, que por el año
2002, comenzó a estudiar en la Escuela Primaria Dr. Salvador
Allende del municipio Cerro, en la Ciudad de La Habana, donde
hoy cursa el sexto grado.
Después de
aprender a leer, cada tarea que le orientaba su maestra Aida
Rosa, devenía aventura para Elizabeth. Así surgió su afán por la
escritura, motivada por su profesora. A partir de entonces, los
premios no le han faltado cada vez que se presenta a un
concurso.
Sin
embargo, los verdaderos galardones de Eli, como también le
dicen, son su sensibilidad, inteligencia, capacidad creativa y
sobre todo, el amor que siente y demuestra para con su familia.
No hay una fecha especial, en la que no dedique unas líneas y
entregue algunas de sus palabras capturadas en el aire a sus
seres queridos.
Para ella
la magia de escribir está en crear, colocar a un personaje en
el lugar que quiera, inventarle la historia. Prefiero las
temáticas donde hay que utilizar la imaginación, donde me pueda
abrir, fantasear sobre cosas que no existen, de los unicornios,
y otros animales que hablan.
“La
maicita valiente”
Un
campesino estaba más contento que de costumbre, el tomate, que
conocía el motivo, felicitó a la planta de maíz:
-
¡Ay
amiga!, si eres la más afortunada del sembrado, a partir de
ahora alimentarás automóviles, rascacielos e industrias,
conocerás países importantes y producirás mucho dinero. Este es
mi último año, me gustaría ser como tú.
-
Qué
ingenuo eres, felicitas mi tristeza, ya no seré tan útil como tú
porque voy a servir de combustible mientras muchas personas
mueren de hambre. ¡Cuánta barbaridad la de estos hombres! He
decidido que, si no me utilizan de alimento, no serviré para
nada más.
Entonces
la planta de maíz explicó sus motivos al maizal, acordaron no
beber más agua y a pesar de los esfuerzos del campesino fueron
muriendo una tras otra.
El tomate
nunca olvidó lo ocurrido, a partir de ese día repetía a todos:
-
Algunos
derrochan tanto y otros tienen tan poco, ¿cuántos maizales
deberán sacrificarse para salvar la humanidad?
Trabalenguas
Doña Pucha
usa la
ducha
sin lucha
y no
escucha
a Marucha
que la
achucha
pues
derrocha
agua
mucha.
Palabras
claves: literatura, pionera cubana
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