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CHE por el cielo de Cuba
PUBLICADO: 29/06/08
Tal vez en el Che afloró aquel sueño juvenil de pilotar naves
aéreas, el cual no había cristalizado en aquellos tiempos. Un
día, en un momento en que sobrevolábamos el mar, el Che me pidió
que le cediera los controles. Accedí a ello, aunque no sin
temor. Durante el resto del trayecto hizo muy bien algunos giros
sincronizados.
Cerca de Nueva Gerona volví a tomar el mando. A partir de ese
momento, el Che sumaría a su condición de médico, guerrillero y
más tarde, economista y ministro, una nueva profesión muy
diferente de las anteriores: piloto de aviación.
Esto cuenta Eliseo de la Campa y Tellechea, quien fuera el
piloto del Guerrillero Heroico en el título que la Casa Editora
Abril pone a nuestro alcance, gracias a la paciente
investigación de Alberto G. Espino Febles.
En apenas 60 páginas conoceremos cómo y por qué se aficionó a
pilotar aviones, así como de las personas que fueron sus
instructores. Al final aparecen varios testimonios gráficos,
aunque, a decir verdad, uno se queda esperando que fueran más
numerosos.
De cualquier modo, resulta justo agradecer el cuaderno, pues nos
revela facetas desconocidas del inolvidable cubano- argentino,
al que muchos en el mundo tomamos como ejemplo de ser humano. La
propia cubierta del libro nos entrega a un hombre que no es el
de las fotos más comunes.
En ella Ernesto Guevara está recostado a una avioneta, y cubre
su cabeza con la gorra verde olivo propia del uniforme, mientras
la visera tapa sus ojos, como declarando que eran bien fuertes
los rayos del
sol a esa hora del día, en los primeros años de la década del
60.
Este título será atractivo para todos, en particular para
quienes aman la historia, la aviación, a Cuba y desean conocer
más acerca de la vida y la obra de un verdadero paradigma de
hombre nuevo. Te invito a disfrutar de su lectura.
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