Un momento muy esperado por los EE.UU.
PUBLICADO: 15/12/08
Margarita Hernández Salgado
Culminaba el siglo XIX para
Cuba envuelta en la llamada Guerra de
Martí, por ser José Martí el Héroe
Nacional cubano, el artífice indiscutible de
esta etapa de lucha, cuidadosamente
preparada con fines bien concretos: lograr
la independencia del enemigo abierto, España
y del enemigo oculto, los Estados Unidos.
Sin embargo lo tan temido por
el Apóstol de la independencia cubana con
relación al ″ imperio revuelto y brutal
que nos desprecia ″ se consumaba en un
documento del que se cumplen ahora 110
años: el Tratado de París de 1898.
Así culminaba la Guerra
Hispano-cubano -norteamericana, la que Lenin
calificó como la primera guerra imperialista
de la modernidad, Se cumplía un largo sueño
de los vecinos del Norte, que hasta entonces
había realizado todo tipo de intentos para
que la Perla de las Antillas pasara a sus
manos, tanto por la vía de la compra, la
anexión o la espera paciente del momento
oportuno.
El Tratado de París se
convirtió en el traspaso legal de Cuba a los
Estados Unidos. Con él se demostraba la
falacia yanqui plasmada en la llamada
Resolución Conjunta, aprobada por el
Congreso norteamericano el 18 de abril de
1898, donde se planteó en primera instancia
que el pueblo de Cuba es y de
derecho debe ser libre e independiente,
así como en el resuelvo cuarto al plasmar
que: los Estados Unidos por la presente
declaran que no tienen deseo ni intención
de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio
sobre dicha isla, excepto para su
pacificación, y afirman su determinación,
cuando esta se haya conseguido, de dejar el
gobierno y dominio de la isla a su pueblo.
En su intervención en la
guerra entre España y Cuba, no pudieron
prescindir del Ejército Libertador, aunque
en un primer momento trataron de obviarlo;
mas la práctica los convenció que solo con
la colaboración de los cubanos podían lograr
el objetivo de derrocar por completo a las
tropas españolas. No obstante se aseguraron
de que las misiones más riesgosas fueran
llevadas a cabo nuestro ejército.
Sin embargo no vacilaron en
ningún momento para concertar a espaldas de
quienes llevaban 30 años en lucha por
alcanzar su independencia de la metrópoli
española, es así que después e la
destrucción de las escuadras hispanas y la
capitulación de Santiago de Cuba, al ser
acertada por estos la derrota, primero con
la firma del armisticio del 12 de agosto de
1898 y luego aceptando un protocolo
presentado por Washington que de acuerdo con
el mismo designa a plenipotenciarios para
acordar definitivamente la condiciones de
paz.
En las negociaciones se
excluyó por completo la participación de
Cuba, realizándose en la capital francesa y
mediante las mismas España renuncia a todo
derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba
como reza en el artículo #1 de dicho
tratado. Además cedía igualmente a los
Estados Unidos las islas de Puerto Rico,
Filipinas, Guam en el archipiélago de las
Marianas o Ladrones.
En fin este documento, el
Tratado de París, cuenta con 18 artículos y
en ninguno de ellos quedaron plasmados los
intereses de los cubanos, por lo que
constituye la confirmación para la
posteridad, de las verdaderas intenciones
de los EEUU al intervenir en la guerra y que
era mera retórica lo planteado en la
Resolución Conjunta de no tener ninguna
intención con relación a Cuba.
Se confirmaba las previsiones
martianas que en su magistral ensayo Nuestra
América afirmaba que
el tigre está al acecho, con
garras de terciopelo y no se oía venir.
Hoy continúa el pueblo cubano
en su lucha por mantener la soberanía,
próximo a cumplir media centuria de
existencia del triunfo del Revolución,
cuando llegó el Comandante y mandó a
parar, para que definitivamente los
cubanos sigamos siendo legítimos dueños de
nuestros destinos.