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En el poblado de Maffo, las fuerzas del ejército de la tiranía resistieron por veinte días la ofensiva rebelde y este combate se convirtió en…

Uno de los más largos de la Guerra de Liberación

PUBLICADO: 15/12/08
María Luisa García Moreno


Me acerco a Roberto Pérez Rivero, militar de carrera, historiador, investigador, profesor y autor del libro acerca del importante combate de Maffo, con el objetivo de indagar acerca de las acciones realizadas en este poblado durante la ofensiva rebelde.

Roberto recuerda que investigó acerca del sitio y toma de Maffo en la Guerra de Liberación Nacional con el propósito de participar en un encuentro con la historia organizado por las FAR (1998). Le llamó la atención que sobre esta relevante acción combativa, una de las más extensas de su tipo en toda la guerra, y en la que participó directa y personalmente el Comandante en Jefe, Fidel Castro, se conocía muy poco. Atrapado por la investigación, revisó fondos documentales, entrevistó a diversos protagonistas de los hechos y viajó a Maffo, donde encontró la ayuda e información que necesitaba para concluir su libro.

Ahora recuerda que el 10 de diciembre de 1958, tropas del Primero y Tercer Frentes Orientales sitiaron Maffo, poblado equidistante entre Bayamo y Santiago de Cuba, cuya toma resultaba imprescindible para garantizar el ataque a la capital oriental. En plena ofensiva final, el Ejército Rebelde tomó Jiguaní el 19 de diciembre y Palma Soriano el 27; pero Maffo se había convirtido en el único reducto que quedaba en manos del ejército de la tiranía batistiana entre Bayamo y Santiago de Cuba.

Veinte días de intensos combates convirtieron esta acción en la más
importante que enfrentó la zona de operaciones de Bayamo, después de
la batalla de Guisa y, de hecho, en una de las más largas de toda la
guerra.

En este poblado oriental, el ejército contaba con más de 130 hombres pertrechados con infantería, morteros y abundante parque y, sobre todo, bien fortificado, lo que le permitió organizar una prolongada resistencia. Se contaba con las guarniciones del central América y de Contramaestre, que se habían replegado hacia Maffo en busca de la protección que ofrecían las naves del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (Banfaic), fuertemente acondicionado desde el punto de vista ingeniero. Las tropas del ejército combatieron con inusual bravura, amparadas en las ventajas de su posición. De hecho, aunque sitiadas, tenían condiciones para garantizar una prolongada resistencia. Pero los rebeldes también peleaban con coraje y, aunque el puesto de mando de Bayamo envió las tres compañías del Batallón
Especial, las que, desde Jiguaní y Baire, intentaron aproximarse al objetivo, fueron rechazadas por las emboscadas rebeldes y tras 24 horas de combate se retiraron. A partir de entonces, solo les quedaba a los sitiados el suministro aéreo, que, en muchas, muchas ocasiones, cayó en manos rebeldes.

De Palma habían enviado un carro de bomberos con una capacidad de cinco o seis mil litros y estaba listo para convertirse en un arma terrible; lleno de gasolina se envió a Maffo… El jefe de la guarnición quería continuar resistiendo, pero Fidel le hizo ver con claridad la situación operativa del frente y su propia situación y, al fin, lo convenció de que depusiera las armas, así que no hizo falta emplear el camión.

El 30 de diciembre —explica Pérez Rivero—, cuando el enemigo finalmente se rindió, las bajas rebeldes habían llegado a cinco muertos y 20 heridos, mientras que el adversario tuvo al menos un muerto, más de diez heridos y le fueron hechos prisioneros un comandante, cinco tenientes y 124 soldados. Se les ocuparon 134 armas, miles de cartuchos y otros medios.

Las tropas rebeldes y el aguerrido pueblo de Maffo habían resistido el implacable hostigamiento de los morteros y la aviación enemiga con singular heroísmo. Con esta victoria se garantizó que no quedara entre esta ciudad y Bayamo una sola fuerza enemiga, que pudiera interferir en las inminentes acciones para la toma de Santiago de Cuba, para Roberto Pérez Rivero, Maffo, su primera obra publicada, es un libro entrañable, como  su primer hijo. Y explica que aunque siente pasión por cada nuevo libro,* el significado del primero es insustituible. Recuerda que fue publicado en ocasión de la
conmemoración del 40 aniversario de decisivos acontecimientos que, como la toma de Maffo, condujeron a la victoria de la insurrección.

Este año se cumplen 50 años de aquellos hechos que propiciaron el triunfo de Enero.

Notas* El teniente coronel Roberto Pérez Rivero acumula un impresionante currículo en el que figuran unas cuantas publicaciones: Maffo; El águila contra el cóndor; Desventura de un ejército; La guerra de liberación nacional; El combate de Jimaguayú y El pequeño Ignacio. Además, acaba de recibir el premio "Misael Valentino" por El pequeño Ignacio, su primera obra destinada a los niños. En la Feria del Libro 2009 se presentarán: El mayor general Ignacio Agramonte, paladín de la independencia de Cuba y Para no separarnos nunca más.

Cartas de Ignacio Agramonte a Amalia Simoni.
 

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