
Ramón Fonst
(con uniforme militar) junto a José
Raúl Capablanca en Buenos Aires,
1928. |
Fonst, el primero de los campeones
PUBLICADO: 22/02/08
Carlos Castro Sánchez
Hijo de Filiberto Fonst y
Juana Segundo Pérez, Ramón nació el 31 de
agosto de1883. Fue el primero de los
descendientes que tuvo este matrimonio.
En el número 86 del Paseo del Prado, muy
cerca de donde está ahora PIONERO, entrenaba
el padre como esgrimista de primera.

Aunque ambidiestro, Fonst
prefiere usar su mano izquierda
al combatir. |
Desde niño, con apenas seis años, comenzó a
crecerle el amor por el arte de cruzar armas
a la manera de Los Tres Mosqueteros. Justo
esa obra y El Conde de Montecristi se
convirtieron en sus libros preferidos,
porque le permitían sumergirse en un mundo
de aventuras y duelos de valientes
espadachines a los cuales quiso imitar.
Poco tiempo después sus sueños se
convertirían en realidad.
Conquistó su primer torneo a los diez años
de edad (1893), en el Liceo de Janson de
Sailly, en París, pues se hallaba estudiando
en Francia.
Los competidores de aquella época entintaban
el botón de la punta de la espada, encargado
de marcar los golpes propinados al
contrario. ¡Fueron raras las ocasiones en
que aparecían marcas en la chaquetilla de
Fonst! Así de admirable fue el desempeño de
este esgrimista antillano.
Y lo fue tanto que llegó a coronarse campeón
en los Juegos Olímpicos de 1900 y 1904. Es
decir, con 17 y 21 años, respectivamente. En
la cita efectuada en París, Francia, logró
la presea dorada en la especialidad de
espada. De esta manera se convirtió en el
primer medallista olímpico de Cuba.
En las Olimpiadas de 1904, celebradas en San
Luis, Estados Unidos alcanzó tres medallas
de oro: las individuales de florete y
espada, así como la de florete por equipos.
Allí, estableció un record olímpico:
¡veinticuatro asaltos consecutivos sin ser
tocado por ninguno de sus adversarios!
Hazaña similar lograría durante los Primeros
Juegos Centroamericanos realizados en
México, en 1926. En ellos se alzó con las
preseas doradas en florete, espada y sable.
De este magnífico deportista podemos conocer
más, leyendo As de Espada, obra de la
periodista y también esgrimista, Irene
Forbes, quien nos entrega un libro ameno y
muy bien documentado.