
Museo
Farmacéutico, Botica La Francesa, Monumento
Nacional
Quien visita la ciudad de Matanzas, en el
occidente cubano, de visitar, sin falta una
verdadera joya de la cultura. El Museo
Farmacéutico, fundado en 1964, primero de su
tipo en el país y declarado Monumento
Nacional
PUBLICADO: 12/07/08
Jorge Luis Lovio Caballero
Fotos: Tomadas de Google
El domingo primero de enero de 1882 fue la
ocasión propicia para que se reunieran un
centenar de familiares y amigos de los
doctores Juan Fermín de Figueroa y Ernesto
Triolet bajo un objetivo muy bien definido
inaugurar la Botica La Francesa que con el
decursar de los años, se convertiría en una
importante droguería ubicada frente a la
Plaza de Armas en el centro histórico de la
Ciudad de Matanzas.
El doctor Ernesto Triolet de origen francés
llega a la isla de Cuba gracias a una
invitación que le hiciera su amigo y socio
desde entonces, se estableció
definitivamente en Cuba. Se conoce que antes
de 1860 obtuvo el título de doctoren
farmacia y que el 1ro de enero de 1866 lo
revalidó en la Universidad de La Habana,
interesado pro el desarrollo social y
económico de la Atenas de Cuba tras su
visita en 1880, decidió edificar una botica
al estilo francés, teniendo en consideración
sus gustos y características personales.
La farmacia Botica La Francesa funcionó
ininterrumpidamente hasta después del
Triunfo de la Revolución, la dependencia fue
nacionalizada el 23 de noviembre de 1963,
fue convertido en Museo Farmacéutico el 30
de abril de 1964, en la actualidad mantiene
sus aires de esplendor que la caracterizó
siempre como cuando se vendían plantas
medicinales y se preparaban numerosas
fórmulas teniendo en cuenta el principio
activo de plantas de Cuba y también oriundas
de otros países.
Más
de 150 fórmulas distintas se preparaban en
el laboratorio de la farmacia, entre ellos
jarabes, tinturas, elixires, píldoras,
ungüentos, pomadas, esencias y muchos otros
también de laboratorios nacionales
importantes, se vendían productos, ámpulas,
instrumentales sencillos y otros muy
diversos, fundamentalmente a partir de la
segunda década del siglo XX, se inció la
venta de medicamentos foráneos, tal es el
caso de España, Francia, Alemania y Estados
Unidos.
Todavía se encuentra en estado operativo los
instrumentales empleados para la obtención
de medicamentos en el siglo XIX, quizás por
eso el logro principal de este museo sea la
atmósfera que se ha conservado, gracias a la
amorosa labor de cuidado y mantenimiento de
instrumentos, equipos y objetos, para placer
de la antigua Botica La Francesa mucho más
que un almacén de recuerdos y nostalgia.
El inmueble resultó un fiel exponente de la
arquitectura neoclásica doméstica de fines
del siglo XIX, que hasta nuestros días
mantiene la originalidad en sus estructuras
de cantería. Consta de dos plantas y otra
parcial en el nivel de la azotea todo
alrededor del patio central.
Durante 82 años el establecimiento ganó
muchísimo prestigio y clientela por la gran
calidad de sus productos. En 1900, tras la
muerte de Ernesto Triolet la dirección
técnica quedó en manos de la doctora María
Dolores Figueroa Y Marty que fue la primera
mujer cubana graduada de doctora en farmacia
en el 1886 del colegio de farmacia de Nueva
York, Estados Unidos, y Ernesto Luis Triolet,
el hijo que laboró en la farmacia francesa
entre 1915 y 1963 y vivió en la casa de la
familia hasta 1979, en que falleció, ellos
asimilaron la ética y el profesionalismo de
su dueño.
En los libros de asentamiento de recetas que
atesora el Museo Farmacéutico se pueden
apreciar los apellidos de ilustres galenos
como: Font, Madan, Verdugo, Carnot, Abascal
y Betancourt.
El Museo Farmacéutico único de su tipo ene.
Mundo abre sus puertas al público visitante
para mostrar valiosas piezas de la magnífica
Botica al estilo francés del siglo XIX, así
como todas las colecciones que preservó la
familia Triolet-Figueroa allí desafían el
tiempo la mesa dispensarial, piezas de
laboratorio, los libros de asentamientos de
recetas, instrumentales, medicamentos,
estantes, frascos de cristal, la colección
de albarelos de porcelana francesa y el
farol de la guardia.
Recientemente la prestigiosa institución fue
declarada Monumento Nacional por la Comisión
Nacional de Monumentos y Patrimonio,
perpetuar la memoria histórica de este
recinto es cada vez un empeño de sus
trabajadores. ¿Cómo lo consiguen? Ofreciendo
visitas dirigidas, homenajes a
personalidades de la ciencia y el arte y
brindar asesoría a estudiantes de la
especialidad en farmacia y continuar así
trasmitiendo el legado para las futuras
generaciones iluminada por la idea germinal
de sus fundadores.
El Museo Farmacéutico, es orgullo de la
Ciudad de Matanzas y de sus habitantes,
constituye una muestra de la tradición
cultural de lo que hemos preservado para el
patrimonio de la humanidad.
* Colaboración prestada para la
realización de este trabajo periodístico pro
la compañera informática Madeleivys Padrón
Pérez.