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Menstruar por primera vez es un momento que todas esperamos con mucha emoción debido a que marca un cambio importante en nuestra vidas. Ilustración: Nubia.Menstruar por primera vez es un momento que todas esperamos con mucha emoción debido a que marca un cambio importante en nuestra vidas. Ilustración: NubiaPor primera vez

PUBLICADO: 04/12/08
Aracelys Bedevia
Ilustración: Nubia


Menstruar por primera vez es un momento que todas esperamos con mucha emoción debido a que marca un cambio importante en nuestra vidas. Este acontecimiento, denominado por los científicos con el nombre de menarquía, ocurre alrededor de los 12 años y es recibido por casi todas las muchachas con alegría y hasta con cierto orgullo, por lo que representa desde el punto de vista biológico y social. Pero también con un poco de nostalgia y una mezcla de sentimientos ambivalentes relacionados con la niñez.

Al tiempo que queremos crecer, sentimos temor a enfrentar esta nueva etapa, fundamentalmente porque —si bien casi todas somos preparadas por nuestras madres para la llegada de la primera menstruación—, la información que recibimos se reduce solo a la edad en que aparece, la higiene, el material sanitario a utilizar y los cuidados que debemos tener.

No debe preocuparte que la primera aparición de esta expresión externa de la pubertad se adelante o atrase algunos años. Inciden en tal sentido la genética, las condiciones nutricionales, la raza y los factores neurohormonales. Tanto la anorexia (que es cuando dejamos de comer) como la malnutrición se asocian a un retraso de la menarquía y pueden inducir falta de menstruación.

Con la pubertad no solo cambia nuestro cuerpo sino también la mente. Justo en ese momento adquirimos una forma de pensar diferente y orientamos los afectos hacia determinadas ideas y valores. Es importante saber que cuando los órganos sexuales empiezan a madurar y llega la menarquía nuestro organismo sufre cambios que nos convierten poco a poco en mujeres.

La creencia de que durante la menstruación duelen los ovarios ha provocado que muchas muchachas asocien a estos órganos con el origen del sangrado menstrual y las molestias que ocasiona, cuando en realidad este no proviene de ellos sino del útero.

En ocasiones sucede que, después de aparecer por vez primera, la menstruación desaparece repentinamente y demora varios meses en volver a presentarse. Sin embargo, eso en ningún momento significa que estemos exentas del riesgo de quedar embarazadas si después de haber visto el primer sangrado nos apresuramos a tener relaciones sexuales.

La menarquía marca el inicio de la capacidad reproductiva. Prepararnos para su llegada es también parte de nuestra responsabilidad. Papá y mamá pueden ayudarnos mucho en ese sentido. Acercarnos a ellos y preguntarles acerca de esta etapa de la vida es una estrategia inteligente. Pero no debemos hacerlo con niñerías y risitas sino asumiendo una actitud que favorezca el diálogo.

Pedirles ayuda puede ser un buen modo de comenzar la comunicación, aunque no existen recetas. Todo depende de la historia de cada familia y de la fortaleza y seriedad con que asumamos cada acto. También del momento que elegimos para conversar y el modo en que lo hacemos.

Muchas de las contradicciones y conflictos entre padres e hijos se producen porque los jóvenes hablamos en momentos inadecuados o los padres nos regañan y reaccionamos con agresividad. De una manera suave, tranquila y segura debemos decirles que necesitamos de sus sabios consejos para no equivocarnos. Es importante demostrarles que hemos crecido y queremos que se nos hable claro, con veracidad y sin prejuicios. Nadie mejor que ellos para hacerlo y guiar nuestros pasos por el mejor camino.

PUBERTAD

El inicio de la pubertad (momento en que se produce la maduración sexual) varía en dependencia del estado de salud y ocurre por lo general dos años antes de la llegada de la menarquía. En las niñas el primer signo puberal es el comienzo del desarrollo del tejido mamario subareolar. La areola se ensancha y brota un pequeño montículo (botón mamario).
Al mismo tiempo, incluso antes, aparecen el vello axilar y el pubiano. Los ovarios, las trompas y el útero aumentan su volumen. La vagina crece y el organismo se prepara para la llegada de la menarquía. También aumenta el desarrollo del tejido mamario y el de la areola

 

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