Idioma
y matemáticas
PUBLICADO:
10/04/09
Por María Luisa García Moreno
Ilustración: Raikof
En cierta ocasión me referí a la palabra matemáticas,
del latín mathematicus, y este del griego mathematikós.
Esta voz apareció en español hacia el 1440 y significa
estudioso, porque en latín, mathema quiere decir
conocimiento.
Una rama de las matemáticas, el álgebra, se caracteriza
por el uso de letras para representar relaciones
aritméticas, lo que permite darles un carácter más
general, válido para cualquier número. El álgebra surgió
en Egipto y Babilonia, donde los matemáticos resolvían
ecuaciones de primero y segundo grado, prácticamente
mediante los mismos métodos que se emplean hoy.
Entre los árabes se destacó Al-Jwarizmi, de cuyo nombre
tomó el castellano las palabras guarismo y algoritmo.
Fue, precisamente Al-Jwarizmi, quien usó el término al-gabr
para designar esta parte de las matemáticas, cuyo nombre
completo era ilm al-gabr wa l-muqabala (ciencia de las
reducciones y de las comparaciones).
Resulta curioso que en latín, durante la Edad Media,
álgebra se usaba tanto para designar esta parte de las
matemáticas como el arte de restituir a su lugar los
huesos dislocados. En la primera edición del Diccionario
de la Real Academia Española, conocido como Diccionario
de Autoridades, algebrista aparece definido como
componedor de huesos.
Tampoco geometría, palabra que nombra otra rama de las
matemáticas, estuvo en sus inicios relacionada solo con
esta ciencia. Seguramente sabes que existen unas cuantas
palabras que llevan el prefijo geo-, tierra.
Ejemplos de ello son: geografía, geodesia, geología,
geoda, geófago geofísica, geólogo, geocéntrico,
geogonía, geopolítica, geotérmico, geotropismo, geomorfo
y otras, cada una con sus respectivos derivados. Y
además, está geometría, del latín geometría, y este de
origen griego. ¿Y qué tiene que ver la geometría con la
tierra? Pues, es simple: esta ciencia surgió con el
objetivo de realizar mediciones en la tierra, de donde
procede su primera acepción: Estudio de las propiedades
y de las medidas de las figuras en el plano o en el
espacio.
Por su parte, aritmético, -a viene del latín
arithmeticus, y este del griego, define tanto a la
persona que tiene especiales conocimientos de aritmética
como a esa parte de las matemáticas que estudia los
números y las operaciones con ellos.
Otro término muy matemático, ecuación, procede de igual
y este, del latín egual. Es un derivado culto de aequare,
igualar. De esta familia procede el elemento compositivo
equi-, que vemos en equidistante, equipatar,
equivalencia y equilátero —formado con latus, -eris,
lado—, todos relacionados con esta ciencia y, además,
equilibrio, equívoco, equivocación y sus respectivos
derivados.
Hay muchos otros elementos compositivos relacionados con
las matemáticas y con las unidades de medidas: decen-,
deci-, decu-, deca-; centi-; mili-, mil-; cuadr-; multi-;
nona- —nueve—; octo-, octu-; quint-, penta-; sex-, sextu;
septen-; semi-; hecto-; kilo-; miria- —diez mil—; hemi;
hepta; hexa- (exa-); mono-; poli-. Estoy segura de que
los conoces y empleas con frecuencia; pero si por
casualidad desconoces alguno, recurre a ese buen amigo,
el diccionario. |