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Una pasarela diferente
Por Gladys J. Gómez Regüeiferos
Fotos: Wildy
Compartir con los adolescentes constituye una experiencia insuperable. Nuestro colectivo tuvo ese privilegio con los alumnos de la Escuela Secundaria Básica Urbana (ESBU) Rubén Bravo, en el municipio de La Habana Vieja. Este encuentro revistió una significación especial: festejar el décimo aniversario de PIONERO en su Época II.
Los chicos y chicas de esta ESBU, junto a la promotora del libro y la literatura Nínima Chiu Lelyen, de la biblioteca municipal Máximo Gómez, organizaron un desfile de modas sobre las tendencias del vestir y las preferencias de los géneros musicales. Así, estudiantes seleccionados como Profesores Generales Integrales asumieron vestimentas mickies, freakis, emo, repas, retro.
Para nadie es un secreto que, sobre todo, los adolescentes y jóvenes se sienten atraídos por las imágenes que proyectan los artistas, y muchos tratan de imitar y se identifican con los ídolos musicales y del cine… que no en pocas ocasiones lo son no por su calidad sino por un hábil manejo de la propaganda y la difusión en diversos medios como la televisión, la radio y el cine.
Es de este modo como se crean estereotipos que, en la mayoría de los casos, nada tienen que ver con la realidad de quienes aspiran a seguirlos.
La magnitud que el fenómeno cultural genera traspasa la frontera entre el ropaje concebido para el espectáculo y la real tendencia de la moda en boga.
Ambas se mezclan y llegan a ser un patrimonio del grupo que se definen como seguidores de uno u otro.
El vestuario de espectáculo es una unidad estilística inseparable al género musical y tanto las agrupaciones o los solistas marcan pautas, para conquistar a los espectadores.
Claro, existen excepciones. Te cito varios ejemplos. Uno es el rock, género que irrumpió en la década del 50 del siglo XX, en Norteamérica, época en que una buena parte de la juventud de ese país, en particular los descendientes de las familias adineradas, se agrupaban y para romper el tedio y la rutina, exponían sus vidas en entretenimientos riesgosos, muestra de ello es el filme Rebelde sin causa, protagonizado por James Dean, y que se ha proyectado en innumerables ocasiones por el cine y la televisión.
Otro ejemplo es Elvis Presley (1935-1977), denominado el Rey del Rock and Roll que deslumbraba desde el escenario con su pitusa ajustado, el pelo bien alisado hacia atrás, dejando caer sobre la frente un gran tupé; enfurecía, a los jóvenes con su música e imagen, porque representaba para ellos el espíritu de rebeldía y los niños de bien de la época, deseosos de romper las convenciones establecidas en su sociedad, lo convirtieron en su ídolo y asumieron su estilo.
El rock continúa su ascenso exitoso y en su evolución ha perdurado, obviamente por sus cualidades sonoras, pero puede subsistir el prejuicio de que prevalezca en su esencia lo que simbolizó para aquellos jóvenes norteamericanos.
En la actualidad la imagen que proyectan los artistas ha tenido un vuelco total y las nuevas agrupaciones nacionales asimilan las modas de los foráneos.
No podemos pasar por alto que el hip hop surgió en las calles, casi a la entrada del tercer milenio y dentro de uno de los sectores más marginados de EE.UU., los afronorteamericanos.
Víctimas de la segregación, de ellos brotó —espontáneamente— un modo de denunciarla y el rítmico movimiento de baile, esgrimió las palabras como golpes, con lenguaje verbal y gestual; la rebeldía acompañada con causa. La indumentaria mostrada por los cultivadores del género reflejó la pobreza —vistieron lo que tenían a su alcance—, reforzó lo que terminó por constituirse en su sello comercial.
El éxito alcanzado casi a nivel planetario estimuló a agrupaciones de todos los confines, independientemente de su medio y cultura, idioma, tradiciones musicales, etc., a apropiarse de su peculiar indumentaria, y se convirtió en moda oficial. Solo que ya el tipo de ropa extravagante y de estilo descoordinado adquirió matices lucrativos, acompañada de accesorios costosos: exageradas cadenas y sortijas de oro con piedras preciosas, medallas, ¡hasta casquillos en la dentadura! Acuñaron así su arribo a la cúspide de la fama, como sinónimo de riqueza. Se impuso la estética por encima de las causas que lo engendraron y del medio social, y que de alguna manera lo traiciona.
Las políticas de identidad se vinculan en nuestra imagen con las ropas que escogemos, aunque creas que tu apariencia no tiene nada que ver con tu manera de pensar y con la realidad de nuestro contexto.
Es esencial la manera de conducirte y de discernir la actitud a asumir ante estos fenómenos que en toda sociedad se producen. Estás en pleno tránsito a la adultez y vas definiendo tu personalidad y conformando tus gustos.
Cuando eliges, te distingues y los gustos que ves hoy por la preferencia de otros, dañan la visión y el aprecio de la diversidad y las diferencias. En el mundo no funciona todo con arreglo a la música.
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