La magia de escribir
Por Adry Rodríguez Collazo
Foto: Portada del libro
Cuando a una muchacha se le rompe una
pierna, se siente mal por partida doble. Primero, porque
está enferma y segundo, porque se queda muy molesta al
ver que comienzan las vacaciones y no se puede mover de
la cama. (…) Hasta que, en la puerta de la habitación,
con su cabellera negra y sus ojos castaños, apareció
Lucho, el mejor amigo de Adriana, y después Marina y
Felín (…) Así, hacedores y no perdedores ante las
dificultades, el cuarteto se lanzaría a la aventura de
escribir una novela para enviarla a un concurso y, si
todo sale bien, con el dinero del premio, cuando Adriana
vuelva a caminar, ir de campismo en las próximas
vacaciones.
A partir de aquí, los cuatro adolescentes, confinados a
pasar su tiempo libre en el cuarto de la convaleciente
Adriana, se enrolan en una aventura, la de armar un
relato a ocho manos y cuatro corazones. Esta es la
propuesta de la noveleta juvenil Puzle, de la
periodista, escritora, crítica literaria y profesora
universitaria Mercedes Santos Moray, una de las
novedades que presentó la Casa Editora Abril en esta
edición de la Feria Internacional del Libro.
Desde su propio título, la obra sugiere su carácter de
rompecabezas, pues, en principio, donde termina el
relato de uno de estos adolescentes, comienza el de
otro. La meta que inspiró a los cuatro amigos a la hora
de crear fue la total libertad como autores para
escribir historias con diferentes perspectivas.
Los protagonistas-escritores, para buscar los argumentos
que guiarían su relato, indagan en sus preferencias
personales, aquellos temas que apasionan a la mayoría de
los jóvenes. Así, la narración de Lucho está plagada de
acción y suspenso, la de Marina de fantasía, la de Felín
es pura ciencia ficción y la de Adriana, romanticismo,
porque es poeta.
Sin embargo, tras los primeros capítulos donde la trama
funciona según lo planeado y podemos distinguir cuatro
historias con hilo temático y personajes definidos y
particulares, los caracteres se revelan a sus autores y
se imbrican en una trama común ingeniosa y hasta un poco
disparatada: comienza el verdadero rompecabezas.
De esta forma, el guardabosques cubano de Lucho, la
muchacha que se disfraza de hombre para enrolarse en una
tripulación de piratas de Marina, los cosmonautas de
Felín y la rosa de Adriana, cobran vida propia y se
entremezclan con toda suerte de personajes mitológicos y
reales a lo largo del relato.
La novela nos lleva por múltiples escenarios, de esta
galaxia y otras, y por casi todo el mundo, desde
Australia, Malasia y la Siberia, pasando por la
fantástica Atlántida. En ella todo puede suceder, desde
conversaciones con Emilio Salgari que les brinda
consejos literarios a los noveles autores, hasta
encuentros con el legendario Sandokan, el capitán Nemo,
e incluso, el cubanísimo Elpidio Valdés. Todo ello,
aderezado por referencias culturales en forma de notas
al pie que nos brindan datos biográficos sobre los
personajes reales a los que se alude en el libro.
Para nuestros adolescentes, ávidos de utopías y
aventuras, sin dudas Puzle deviene un reto a su
imaginación, porque, como escribe Mercedes Santos en su
novela: la lectura es un acto de magia y se requiere de
mucha fantasía para disfrutarlo.
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