 Una
flor de Camila para Haydeé
PUBLICADO:
8/06/09
Por Adry Rodríguez Collazo
Fotos: Ismael Almeida y Archivo
Su nombre es Camila del Río Sánchez, tiene doce años y
estudia en la ESBU Rubén Martínez Villena, de la
capital; le apasiona escribir y este año resultó
ganadora en la modalidad de poesía del concurso Haydee
en la memoria, que organiza la Casa Museo Abel
Santamaría.
Sus inicios en la
literatura estuvieron marcados por el influjo de su
mamá, profesora de Español-Literatura, hoy editora de
una revista científica: desde que aprendí a escribir,
ella me enseñaba la forma más bonita en que podía
utilizar las frases. Desde entonces, me gustaron mucho
las letras, a tal punto que hoy prefiero escribir a
estudiar Matemáticas.
Ganadora de concursos de Español desde la enseñanza
primaria, Camila, al conocer en un matutino de su
escuela la convocatoria del certamen sobre la figura de
Haydeé Santamaría, se inspiró y: comencé a escribir. No
pertenezco a ningún taller literario, lo hago de forma
autodidacta, porque me gusta y cuando conocí las bases
para el concurso, me decidí a participar.
Para escribir su poema, Camila tuvo que estudiar la vida
de esta gran mujer: en los libros de historia de la
escuela y con otros materiales de Internet. A partir de
los conocimientos que tenía de ella, me inspiré e hice
los versos. Al resultar ganadora me sentí emocionada,
fue sorpresivo y realmente no esperaba obtener ese
resultado en un concurso nacional.
Con sus versos libres, la adolescente que sueña con ser
periodista en el futuro, pretende transmitir un mensaje: quisiera que todos los niños imitaran la personalidad de
Haydee, siguieran su camino y ejemplo. Mientras, ante la
pregunta de por qué el título de su poema, respondió:
recordar a Haydee con un girasol, que era la flor que
más le gustaba, es la mejor forma de rendirle homenaje.
Un
girasol para Haydeé
Niña campesina del centro de mi Isla,
inocente y juguetona corrías por el batey;
caminando entre granos de azúcar,
besabas a cada paso la tierra amada.
Dulce y apacible muchacha rubia,
la Patria oprimida fue tu dolor.
Te llamaban Yeyé; también María,
la audaz combatiente clandestina.
Heroína del llano,
allí en tu hogar del Vedado
los valientes luchadores por la Patria,
engendraron la gesta revolucionaria.
Heroína del Moncada,
mujer de fuego y miel,
tras las crueles rejas te arrancaron,
la luz de los ojos de Abel.
En la esbelta Sierra Maestra
te encontraste con Fidel,
y desde ese grandioso instante
tu confianza y optimismo creció.
El triunfo de Enero llegó,
la Patria se engalanó.
La historia me absolverá
fue el programa de la Revolución.
Para defenderla, un arma noble creaste:
la Casa de las Américas;
y allí en su seno uniste
a toda Latinoamérica.
Haydeé, madre tierna y combatiente,
osada, auténtica y joven siempre;
con un girasol y una sonrisa
te recordaremos eternamente. |
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