Isleta en la ciudad
PUBLICADO: 31/08/09
Por: Lucía Sanz Araujo
Entre la madeja de construcciones, que cual collar rodean la Avenida del Puerto y un poco más allá la Alameda de Paula, sobresale una especie de isleta, en ella tiene su asiento una modesta construcción de estilo barroco: la Iglesia de San Francisco de Paula, verdadera joya de la arquitectura colonial cubana, Monumento Nacional.
Situada en la calle Paula, número 9, esquina a San Ignacio, en la parte más antigua de la capital cubana, esta edificación, ha devenido sala de conciertos y sede del grupo Ars Longa, dedicado a la música medieval.
Según cita el arquitecto Joaquín Weiss en su obra La arquitectura colonial cubana, el edificio destinado a hospital de mujeres, segundo de su tipo en la capital cubana, debió su fundación a Don Nicolás Estévez Borges, deán de la Santa Iglesia de Cuba, quien el 31 de julio de 1665 se dirigió al Cabildo con la solicitud de que:
“se elijan cuatro solares baldíos para que puedan dar en cambio y trueque de otros cuatro solares que ocupa el sitio que se ha elegido para dicha obra”
Sin dilaciones, se realizó la permuta. Con el apoyo del obispo Juan Santos Matías y los donativos de los vecinos del lugar fue erigida una obra que constaba del citado hospital para mujeres y una ermita. Se supone que la construcción primitiva estaba hecha con muros de rafas y tapias y techos de tablas y tejas .Un violento huracán, en 1730, la destruyó por completo.
La reconstrucción posterior fue acometida dando lugar, en 1745, a una iglesia con planta de cruz latina, naves cubiertas por bóveda de cañón y una pequeña cúpula sobre el crucero.
A finales del siglo XVIII, con la inestimable ayuda de la Condesa de Santa Clara, esposa del Gobernador, se ampliaría el hospital, las mejoras prosiguieron, con posterioridad, por personalidades tanto laicas como religiosas.
Ya en 1907, a fin de trasladar la institución a un sitio más conveniente, la propiedad pasó – mediante una venta- a manos de una empresa portuaria que la dedicó a almacén.
Transcurrido un tiempo, exactamente en 1937, los dueños obtuvieron el permiso requerido para demoler el local. Sin embargo, las fuertes protestas, en las cuales intervinieron destacados intelectuales, lograron que nueve años después se derribara solo el hospital y parte de la iglesia
Es así como distinguimos la composición de la fachada, con su arco central y las columnas adosadas a sus lados, intercaladas en el piso alto con sendas hornacinas. Un elemento que transmite tipicidad es la espadaña, durante un tiempo desprovisto de sus campañas, pero que en la actualidad se han restituido.
Su cúpula, de base octogonal, ubicada sobre el crucero de la planta en cruz latina, tiene nervios de piedra. En tanto el tambor es ochavado al exterior, con la particularidad de que los lados diagonales ciegos, o sea, los que cargan sobre las pechinas, resultan más anchos que los lados en que abren las ventanas, solución nada frecuente.
Tal y como especifica Weiss en la obra antes citada, el coronamiento de las ventanas, conato de entablamento y frontón, desproporcionadamente alto de acuerdo con las normas académicas, resulta curioso y de valía por el efecto que produce, levantando las ventanas, demasiado gachas.
La fachada está compuesta de tres secciones determinadas por la superposición de columnas dóricas sobre pedestales y la remata una espadaña enmarcada por un motivo barroco.
También sobresalen elementos decorativos como los nichos a ambos lados del segundo nivel con los pináculos superiores, ellos enriquecen la fachada cuya volumetría es resaltada por el juego de luces y sombras al recibir los rayos del sol.
Hoy, gracias a los trabajos de conservación y restauración emprendidos desde 1996 por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, a los cuales contribuyó desde el punto de vista financiero la Agencia Española de Cooperación Internacional, esta joya del patrimonio nacional es un verdadero museo del arte contemporáneo donde los visitantes además de los valores arquitectónicos disfrutan con las obras de artistas cubanos de indiscutible valía como Cosme Proenza, Zaida del Río, Isabel Jimeno, Duvergel, Fabelo, Rafat, Quintanilla y Nelson Domínguez.
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