Moto Méndez, el terror del enemigo
PUBLICADO: 16/08/10
Por Pedro Meluzá López
El Libertador Simón Bolívar lo ascendió a coronel de las Milicias y el general Manuel Belgrano le entregó la espada con la cual combatiría por la independencia americana.
Ambos hechos enmarcan las hazañas bélicas de Eustaquio Méndez, tan feroz y temerario en la defensa de su tierra boliviana que se ganó con creces el calificativo de “el terror del enemigo” español.
Nacido el 19 de septiembre de 1784 en Churqui Huayco, villa de San Lorenzo, que en una época perteneciera a la provincia argentina de Salta y ahora es parte del sur boliviano, su padre fue pequeño hacendado de la zona. El joven era excelente jinete pese a haber perdido un brazo en un accidente, lo que le ganó el apodo de El Moto Méndez.
Alto, corpulento, se casó en varias ocasiones y se le calculan 18 hijos, aunque varios murieron con poca edad. Muy temprano dejó atrás riqueza y bienestar y se unió a quienes luchaban por la libertad y la justicia. En su mano izquierda empuñaba las armas y con el muñón del brazo derecho llevaba las riendas del caballo.
Con su intrepidez, Moto Méndez participó en decenas de combates, varios de ellos cruentos y prolongados. El primero en la división de gauchos que obtuvo la contundente victoria de Suipacha, Salta, contra los realistas, en noviembre de 1810. Dos años más tarde forma su propia fuerza para combatir en la región de Tarija a varias invasiones españolas. Su táctica guerrera siempre fue exitosa.
En 1816 estuvo todo un año atacando la ciudad cabecera de dicha zona, en poder del enemigo, y logró cortar sus líneas de abastecimiento y comunicación con el resto del Alto Perú.
Eustaquio Méndez cayó prisionero en 1824 y la condena fue servir como soldado en las filas de su captor, el general Pedro Antonio Olañeta. A los pocos días huyó y se unió a las fuerzas del general Jerónimo Valdés que atacaron varias veces a los realistas.
Ya con los grados de coronel del ejército boliviano aprobados por Bolívar (“timbre de honor” para mi y mis hijos, había dicho), participa en numerosos combates con sus montoneros y en defensa de los humildes, hasta su muerte en la batalla de Santa Bárbara de Tarija, en 1849, cuando tenía 65 años, según La independencia de Bolivia, de Jorge Siles, citado en Internet por Wikipedia.
Su casa natal es en la actualidad un museo y su nombre lo lleva con orgullo la misión solidaria médica cubana que tras 163 días de intensa labor, detectó y atendió a más de 82 mil discapacitados bolivianos, luego de 185 años de olvido gubernamental antes de Evo Morales. (fin)
|