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La Catrina,
creación de
José Guadalupe
Posada. |
Celebración por la vida
PUBLICADO: 11/11/10
Por Gladys J. Gómez Regüeiferos
Fotos: Archivo
De la riqueza cultural mexicana, acapara la atención del mundo El Día de los Muertos, tradición de origen maya que honra a los difuntos el día 2 de noviembre y tiene sus comienzos en la noche de la víspera y que coincide con las celebraciones católicas del Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos, con los que no existen puntos de contacto.
Las comunidades mexicanas residentes en Estados Unidos mantienen vivas la costumbre. Por su fuerte arraigo, la Unesco declaró esta festividad Patrimonio de la Humanidad.
Las culturas mexica, maya, purépecha, náhuatl y totonaca dedicadas a celebrar rituales a la vida de los ancestros se realizan desde hace unos 3 000 años. En la era prehispánica resultaba común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.
El Día de los Muertos conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y durante un mes completo. Las festividades estaban presididas por la diosa Mictecacíhuatl, identificada como la Dama de la Muerte (actualmente relacionada con la Catrina, personaje concebido por José Guadalupe Posada)¹, esposa de Mictiatecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.
Para ellos la muerte no tenía las connotaciones morales de la religión católica, en la que las ideas de infierno y paraíso sirven para castigar o premiar. Por el contrario, ellos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en vida.
Las direcciones que podían tomar los muertos eran distintas. Una muy interesante: el Omeyocan, paraíso del sol, presidido por Huitzilopochtli, dios de la guerra. A este lugar llegaban sólo los muertos en combate, los cautivos que eran sacrificados y las mujeres que morían en el parto. Ellas eran comparadas con los guerreros, pues habían librado una gran batalla, la de parir, y se les enterraba en el patio del palacio, para que acompañaran al sol desde el cenit hasta su ocultamiento por el poniente.
Su muerte provocaba tristeza y también alegría, ya que, gracias a su valentía, el astro rey las llevaba como compañeras. Dentro de la escala de valores mesoamericana, el habitar el Omeyocan era un privilegio, al ser un lugar de gozo permanente, en el que se festejaba al sol y se le acompañaba con música, cantos y bailes. Los muertos que iban al Omeyocan, después de cuatro años, volvían al mundo, convertidos en aves de plumas multicolores y hermosas.
En esta fiesta, el pueblo acostumbra a colocar altares deslumbrantes por su colorido y belleza, conversa con sus muertos y les cuentan sus novedades. Hacen grandes banquetes de comida tradicional y dulces con formas de calaveras y esqueletos.
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José Guadalupe Posada
Nació en 1852 en Aguascalientes (México). Célebre por la creación de la Calavera Catrina. Muy conocido por sus caricaturas sobre los acontecimientos históricos que tuvieron lugar durante el mandato de Porfirio Díaz. Tuvo una enorme influencia sobre el muralismo mexicano. Murió en 1913.
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