
Tercera Bienal Bonsai Habana 2010.
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Un jardín en miniatura
PUBLICADO: 20/08/10
Texto y fotos Adry Rodríguez
El arte de miniaturizar la naturaleza ha fascinado a los hombres por milenios.
Desde la antigua China se extendió a Japón y ha perdurado hasta nuestros días el Bonsái, término que significa bon (bandeja) - sai (naturaleza) y consiste en cultivar árboles y plantas, reduciendo su tamaño y modelando su forma mediante técnicas como el trasplante, la poda, el alambrado, etc.

Tercera Bienal Bonsai Habana 2010. En su sede habitual del Museo Nacional de Artes Decorativas. |
Cuenta la leyenda que para los monjes taoístas el bonsái representaba un puente entre lo humano y lo divino, el cielo y la tierra. Por ello, durante siglos su posesión y cuidado estuvo a cargo de la nobleza, pues al conservar un árbol en maceta, tenían asegurada la eternidad.
Los bonsái no son plantas genéticamente empequeñecidas, se mantienen chicas dándoles forma, educándolas y pueden sobrevivir igual que un árbol de tamaño natural de la misma especie. En nuestro país hay especímenes de hasta 72 años de edad.
De acuerdo con su estilo, se clasifican en vertical (tronco recto), vertical informal (tronco sinuoso), tronco inclinado, cascada (desciende por debajo de la maceta), semicascada (no supera el borde inferior del recipiente), estilo sombrilla, barrido o azotado por el viento (toda la masa del árbol se encuentra inclinada hacia un costado), con raíces expuestas, entre otros.

Con sólo 12 años, Andy García González es ya cultivador, así como el miembro más joven de Bonsái Habana.
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En Cuba, existen grupos de cultivadores en provincias como Villa Clara, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Ciudad de La Habana. Este último, organiza la Bienal Nacional Bonsái Habana, que en esta oportunidad arriba a su tercera edición y puede ser disfrutada por todos los amantes y cultores, en su sede habitual del Museo Nacional de Artes Decorativas.
Sobre este evento competitivo, conversamos con Yosvanis Fornaris, museólogo y promotor de Bonsái Habana: este arte es visualmente atractivo para todas las personas sin distinción alguna. El miembro más joven de nuestra agrupación estudia en la secundaria básica, mientras el mayor pertenece a la tercera edad.
Para integrarse a nosotros los interesados primero deben pasar los cursos de iniciación al arte del bonsái que ofrecemos y también demostrar unas actitudes y cualidades excepcionales como seres humanos. Nuestra filosofía es congruente con la de los asiáticos en cuanto al concepto de considerar al hombre como parte de la naturaleza.
Así, estos sentimientos de respeto, admiración y sobrecogimiento ante un bello árbol o paisaje, los trasladamos a la casa o el jardín al introducir la naturaleza miniaturizada en nuestros hogares y hacerla parte de nuestra vida cotidiana.
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