Tesoro en medio de la laguna
Dayamí y Yaima son dos muchachas de secundaria básica.
Ni ellas, ni sus padres, conocen el significado de las palabras con las que llamaron a sus hijas por el resto de sus vidas.
Yo tampoco lo sabía hasta que visité la Aldea Taína de Guamá,
en la Ciénaga de Zapata
PUBLICADO: 23/02/10
Por Diana Lio Busquet
Fotos: A. Alonso
Al sur de la provincia occidental de Matanzas se encuentra una de las regiones más singulares de Cuba: la Ciénaga de Zapata. Muchas veces a lo largo de tus años escolares habrás escuchado hablar de la Ciénaga por los trascendentales acontecimientos que tuvieron lugar allí durante los días del 17 al 19 de abril de 1961, y que representaron la primera victoria de la Revolución cubana contra el imperialismo norteamericano, en las arenas de Playa Girón, pero muy pocas personas están enteradas de que este municipio tiene otros aspectos que lo hacen muy especial: ser Reserva de la Biosfera desde el año 2000, Región Especial de Desarrollo Sostenible, y Parque Nacional.
En sus 479 800 hectáreas de extensión habitan 900 especies de plantas, 200 especies de aves, veinte especies diferentes de reptiles, dos de cocodrilos, tres géneros de jutías, entre otros animales, algunos de ellos endémicos, como la ferminia, el cabrerito de la ciénaga, el zunzuncito y la gallinuela de Santo Tomás.
Una de las mayores maravillas que esconde la Ciénaga de Zapata está oculta en la Laguna del Tesoro, de dieciséis kilómetros cuadrados de extensión y cuatro en su área más ancha. En la zona más al norte permanece escondida a los ojos indiscretos la Aldea Taína de Guamá.
Por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro y de Núñez Jiménez, el lugar se comenzó a construir a finales de 1959, pero la complejidad del proyecto no posibilitó su conclusión hasta julio de 1962. Para los conocedores de la historia de la Revolución cubana no pasa inadvertido que en la belleza del diseño está la impronta de Celia Sánchez Manduley, quien tuvo a su cargo la materialización del sueño, junto a destacados arquitectos.
Si deseamos llegar hasta la Aldea Taína debemos adentrarnos en la Laguna del Tesoro, navegar por sus canales; ser conducidos entre la verde vegetación, que escolta el camino acuático, hasta arribar por fin a doce islotes artificiales, en los cuales descansan las construcciones aborígenes.
En ellos se levantan las casas taínas o palafitas, llamadas así por estar sostenidas sobre pilotes. Las islas se comunican mediante puentes de madera. Pero lo más hermoso del lugar, además de su exuberante paisaje, son las veinticinco esculturas confeccionadas por la destacada artista de la plástica Rita Longa, que representan a la población taína que pudo haber habitado una aldea semejante en cualquier otro sitio de Cuba, antes de la llegada de los colonizadores españoles.
Es en Guamá donde conocí a Dayamí (la muchacha soñadora) y a Yaima (la niña que juega) y el significado aborigen de sus nombres, que junto a Cojimo, Abey, y otros taínos esperan por ser visitados.
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