Pionero de Lawton gana premio en Italia
Por Carlos Castro Sánchez
Foto: Joseíto
Mario Javier Torres Hernández sueña con estudiar informática. Tiene probadas
habilidades pero está deseoso de aprender más. Sus magníficas notas
en la secundaria Fabric Aguilar Noriega, de Lawton, en el municipio de 10 de
Octubre, indican que es uno de esos estudiantes con grandes posibilidades
para alcanzar sus aspiraciones.
En séptimo grado promedió 98,68 puntos y tiene la Matemática como su
asignatura preferida. En Español-Literatura se esfuerza mucho ya que me
ayuda a expresarme, así como a mejorar la ortografía y la caligrafía, lo cual me
hace mucha falta, aunque tengo también buenas calificaciones en ella, expresa
Mario Javier.
Pero dejemos esta presentación aquí y entremos directamete en
el asunto que lo trae como invitado a las páginas de PIONERO.
Resulta que él es aficionado a la fotografía. La camarita de su hermana
le ha servido para aprender y practicar ese bello, pero difícil arte
de atrapar instantáneas. Tan pronto supo del concurso convocado
por el Comité Organizador de la Exposición Aniversario 150 de la Integración
Italiana (150 Anni Grande Italia), se puso a trabajar en cuáles
serían los elementos con los que iba a competir. En compañía de
su abuelo, escogió el ángulo, la iluminación y encuadró el equipo para
correr a colocarse justo en la esquina izquierda, como podrán apreciar.
En mi composición —explica—, escogí la bandera del periódico
L´ Unitá, una foto de mi tatarabuelo* y el libro sobre Fidel y los deportes
que escribió mi abuelo, porque consideré que eran los símbolos más significativos.
Lo digo porque la foto de mi tatarabuelo es histórica y tanto ella
como la bandera italiana y el libro de Fidel siempre están en la biblioteca.
Mi tatarabuelo fue un soldado italiano que participó en la Primera Guerra
Mundial y cayó combatiendo, al igual que cientos de miles de sus compañeros.
Había nacido en Nápoles y al morir, su familia quedó desamparada,
por lo que su hijo, mi bisabuelo, emigró para poder buscar el sustento y así,
sin proponérselo, llegó a La Habana, donde formó una nueva familia. La historia
de sus peripecias para llegar a Cuba se encuentran en el libro Los 1001
descendientes de italianos en el mundo, escrito también por mi abuelo.
En la escuela me enteré del premio. ¡No quería creerlo! Ese mismo día,
la embajada de Italia se lo había comunicado a mi abuelo. No obstante, corrí
a su computadora para comprobarlo. Fue una alegría muy grande. El premio
mayor es saber que fui seleccionado como el mejor de Cuba tanto en la fotografía
como en el texto enviado, ¡desde la Isla fueron enviados 200 trabajos!
Ernesto Marziota, presidente del Comité Gestor de la Asociación de Amistad
Cuba-Italia Miguel D’Estefano Pisani, expresó que la obra de Mario
resultó seleccionada por su originalidad e importantes símbolos. Precisó
que el jurado premió 34 obras de 23 países, y que desde Cuba participaron
unos 50 niños y jóvenes. Varias instituciones gubernamentales de la nación
europea, encabezadas por el Ministerio de Instrucción, patrocinaron
el concurso, cuyo objetivo es resaltar los símbolos de la italianidad a nivel
mundial.
El concurso rinde homenaje a la victoria de Giuseppe
Garibaldi y sus tropas en 1861, cuando
lograron la hazaña de liberar el sur de Italia y reunificar
el país.
Este es el texto con el que Mario Javier acompañó
la foto enviada al certamen:
*Esta foto es de mi tatarabuelo. Su nombre era Mario
Torrese. Vivía en Nápoles, antes de partir para
la guerra. Se llamaba como yo, mi padre, mi abuelo
y mi bisabuelo, que han querido conservar su nombre,
no obstante un pequeño cambio de apellido,
debido a que cuando mi bisabuelo llegó a Cuba, las
autoridades lo registraron como Mario Torres Deseado.
Murió como soldado combatiendo durante
la Primera Guerra Mundial. Nosotros amamos a
Italia, el país de donde proviene la semilla que nos
dio la vida.
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