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| Ángel Enrique Díaz es un conocido titiritero. |
Arte con mayúsculas
Amo trabajar para los niños porque es el mundo más sincero, autentico y transparente, declaró a Pionero el reconocido artista Ángel Enrique Díaz. Con él conversamos y…
PUBLICADO: 13/09/10
Por Jorgelina Hernández Llamos
Foto: Carlos Manuel Quintana Guerra
Ángel Enrique Díaz es un conocido titiritero. Kike, como le llamamos cariñosamente, ha realizado múltiples trabajos para el público infantil durante su vida artística. Él cuenta a PIONERO qué realiza actualmente y sus planes.
-¿Siempre tuviste afinidad por la actuación o llegó a ti por casualidad?
Siempre desde muy niño, recuerdo que tenía 5 o 6 años. Mi madre siempre me apoyó al 100 % en mi vocación. Digo solo mi madre porque mi padre falleció en 1964, cuando tenía un año de edad. El es mártir de la patria y la facultad de Idiomas sita en 10 de octubre entre Paco y Ma. Auxiliadora, municipio. Arroyo Naranjo, lleva su nombre: Carlos Enrique Díaz Camacho.
- ¿Qué tiempo llevas desempeñándote como profesional?
Desde 1982. Estaba vinculado al grupo de teatro El Galpón, dirigido por Jorge Martínez, ellos me dieron la oportunidad de evaluarme de actor. Más tarde comencé en el grupo Anaquillé que radicaba en la Habana Vieja. Sus directores eran Yurki Cary y Dimas Rolando.
- ¿Con cuál de tus personajes te sientes mas cómodo? ¿Por qué?
Disfruto todos mis personajes. En el programa televisivo Dando vueltas interpreté a Pepo, Rocío, Keki, Pocholito; este último era el protagonista. También hice de Willi (el amiguito de Pili). El Güije, del programa El camino de los juglares marcó una etapa de mi carrera. Con el gané premios Caricato.
- Cuéntanos alguna anécdota donde te hayas visto en aprietos en el escenario y hayas salido airoso de la situación.
Una vez, mientras arreglaba el jardín de mi casa, me lastimé la cornea y me taparon un ojo, pero ese día tenía una actuación, hacía de príncipe en La bella durmiente, por tanto tuve que quitarme la venda. Ya en la última escena no podía aguantar el lagrimeo, así que justifiqué el llanto sintiendo una gran emoción a la hora del beso para despertar a la princesa.
- ¿Por qué el teatro para niños?
Porque es el mundo más sincero, autentico y transparente. Muy alejado de la hipocresía y la falsedad. El niño eternamente agradecerá todo lo que hagas que tenga que ver con su mundo.
- Tomaste parte en la aventura El elegido del tiempo. ¿Qué más has hecho en televisión?
Participé en Castillo de Cristal, Sexto Sentido, para débiles visuales. Un drama llamado Los novios.
- Desde el año 2006 impartes en la casa de la cultura Justo Vega, en Arroyo Naranjo, un taller de manipulación de títeres llamado Kikititiritiando? ¿Qué te impulso a crearlo?
Con relación al nombre del taller quiero aclarar que fueron los niños quienes decidieron llamarlo de esa manera, porque nunca me ha gustado coger mi nombre para promoverme. Me impulsó la necesidad que tienen los niños de aprender, de tener momentos de diversión y también para descubrir nuevos talentos que como yo surgen de las casas de cultura.
- ¿Qué proyectos futuros tienes?
Estoy montando canciones nuevas, porque además de actuar, me gusta cantar y bailar. Próximamente trabajaré con Martha Díaz Farré y el grupo Okantomi (al cual pertenezco actualmente) en la obra El pescador y su alma.
Una última pregunta. ¿Qué se debe hacer y qué requisitos se deben tener para ingresar en tu taller?
Sólo gustarle la actuación y los títeres, lo demás lo enseño yo. A partir del mes de septiembre los niños y jóvenes que sientan necesidad de aprender esta manifestación artística pueden presentarse en la Casa de Cultura Justo Vega los martes y jueves a las 6:00 pm. Allí los espero.
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