Por Lucía Sanz Araujo
Ilustración: Saroal
Fotos: Archivo
El primer sello conmemorativo de Cuba fue emitido en honor de Gertrudis Gómez de Avellaneda, Tula, una de nuestras más importantes escritoras, y se puso en circulación el 1ro. de octubre de 1914. Es de color azul, y tiene un valor facial de 5 centavos. Esta pieza, puedes verla en el Museo Postal Cubano, en La Habana, ostenta otras dos primacías en la filatelia patria: es el primero que presenta a una mujer y, además, muestra el año de emisión. Cuba no realizó más sellos conmemorativos hasta el 20 de mayo de 1927, en ocasión del vigesimoquinto aniversario de la República.
Camaraco era el nombre dado a la Isla de la Juventud por los aborígenes cubanos. Este territorio fue descubierto el 13 de junio de 1494 por Cristóbal Colón, en su segundo viaje al Nuevo Mundo. Entonces, la bautizó como La Evangelista. Isla del Tesoro o Isla de las Cotorras fueron nombres con los que también se le conoció antes que, a principios del siglo XIX, España decidiera colonizarla, dando origen a la colonia Reina Amalia cuya capital, Nueva Gerona, fue fundada el 17 de diciembre de 1830. Bajo el dominio hispano comenzó a llamársele Isla de los Deportados, pues allí cumplían condena quienes se oponían al dictado de la metrópoli, y posteriormente Isla de Pinos, nombre con el cual llegó al año 1975 cuando se resolvió denominarla Isla de la Juventud.
Fue el 25 de marzo de 1895 cuando José Martí y Máximo Gómez suscribieron y dieron a conocer, en Santo Domingo, el Manifiesto de Montecristi, documento que explica al mundo los propósitos que se perseguía con la revolución libertadora de Cuba y a la par fijaba el programa político de la guerra organizada por el Partido Revolucionario Cubano. El nombre original del documento era El Partido Revolucionario Cubano a Cuba y recoge el ideario coincidente de ambos firmantes en cuanto a los principios que debían regir la nueva contienda, de esa manera pretendían evitar los errores cometidos en alzamientos anteriores.
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