La flor de la vida
PUBLICADO: 30/04/10
Por María Luisa García Moreno
Ilustración: Saroal
¿Tú ves un árbol? ¿Tú ves cuánto tarda en colgar la naranja dorada
o la granada roja de la rama gruesa? Pues, ahondando en la vida,
se ve que todo sigue el mismo proceso: El amor, como el árbol,
ha de pasar de semilla a arbolillo, a flor y a fruto.
José Martí
En el antiguo calendario romano, donde casi todos los meses están relacionados con
alguna deidad o simplemente con el número que les correspondía, el mes de abril
recibió el nombre de aprilis, de aperire, abrir, probablemente porque es la estación
en la que empiezan a abrirse las flores.
Con una hermosa, pero cotidiana metáfora, siempre asociamos la etapa de la
juventud al florecimiento del ser humano; es común escuchar esta frase: está en
la flor de la vida. Resulta que la palabra joven, del latín jüvenïs, apareció registrada
en 1251, tuvo, sin embargo, muy poco uso hasta bien entrado el siglo xvii; en su
lugar se empleaban con mucha más frecuencia mozo y moza, términos que, sin
duda, hoy te resultan raros, porque ya hace mucho que cayeron en desuso; pero
quizás aún alguna abuelita, al referirse a un muchacho o muchacha, diga que es
un buen mozo o una buena moza.
De joven se derivan jovenzuelo, jovencito, juvenil, juventud, rejuvenecer…
Por supuesto, que juventud, del latín juventus, -ūtis, es sustantivo común que da nombre
a la edad que se sitúa entre la infancia y la edad adulta y tiene como otras acepciones:
conjunto de jóvenes, primeros tiempos de algo, por ejemplo, del año, energía, vigor, frescura
y rama juvenil de una formación política, religiosa, etc.
Es, precisamente, en este último sentido, que la organización política de los
jóvenes cubanos, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), es conocida entre
nosotros como la Juventud.
En Cuba, abril, juventud y pionero son términos que van de la mano,
porque, como bien sabes, el 4 de abril de 1961 fue constituida la Unión de
Pioneros de Cuba y un año después, ese mismo día de 1962, la Unión de
Jóvenes Comunistas, nuestra Juventud.
Los poetas de ayer, de hoy y de siempre han tenido como uno de sus
principales motivos el florido abril y la juventud como una de las etapas más bellas de la vida. De Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, aquí tienes una
hermosa obra:
Poema pioneril de los relevos
Para que el árbol nunca muera
Van en el fruto las semillas.
Fidel es un gran árbol.
Nosotros, los pioneros,
somos el semillero de su vida.
Inmenso es el cordón de los relevos
hacia la luz definitiva.
Fidel siempre naciendo.
Fidel siempre creciendo.
Fidel en esta infancia de boinas encendidas.
Fidel en la vanguardia de la juventud
con la herramienta y el fusil,
el libro y la consigna. |