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Pequeñas y grandes cosas
Por María Luisa García Moreno
Ilustración: Saroal
¿Te has fijado en cómo hablan tú y tus compañeros? ¿Acaso tu expresión está cargada de muletillas o repites incesantemente las mismas palabras? Esos vicios reflejan pobreza de vocabulario y contribuyen a la monotonía del discurso: lo que es monótono es aburrido y estoy segura de que no quieres que lo que dices aburra a tus compañeros y amigos, de que te gustaría que te escucharan con mucha atención.
Pues bien, una de las repeticiones más comunes es la de la palabra cosa, que se usa tanto pero tanto, que ha dado nombre a un vicio de dicción: el cosismo: Te voy a decir una cosa; pero la cosa es que atiendas con atención a lo que te digo, porque es una cosa muy importante. ¿Qué te parece? ¿Nunca has escuchado algo así? En verdad, sobran los comentarios.
Para profundizar en el tema, voy a ponerte algunos ejemplos que ofrece el reconocido estudioso de estos problemas lingüísticos, Martín Vivaldi, los cuales evidencian que el término cosa es usado prácticamente en sustitución de cualquier sustantivo. Analízalos y sustituye mentalmente la palabra cosa por alguna de las que aparecen entre paréntesis: Verás que así queda mejor.
Esto es cosa suya. (asunto, preocupación, interés)/ Hace muchas cosas bellas. (labores, obras, objetos)/ ¡Son cosas de la vida! (sucesos, aconteceres, hechos)/ Trajeron cosas para comer. (comestibles, alimentos)/ Le creció una cosa dura.
(callo, quiste, verruga)/ Traiga las cosas para escribir. (útiles)/ La cosa es acertar. (lo difícil)/ Parece cosa del diablo. (obra, acción, concepción)/ Contaba cosas del pasado. (hechos, sucesos, acontecimientos)/ Ignoraba las cosas de la lección. (contenido, tema, asunto)/ Se interpuso una cosa en el camino. (obstáculo)/ Su determinación es cosa segura. (decisión, actitud)/ El cuadro era una cosa hermosa. (obra, producción, exponente)/ Tengo una cosa rara en el estómago.
(sensación)/ Llevará sus cosas a la estación. (equipaje, valijas)/ Las cosas pedidas llegaron… (mercancías)/ Una cosa lo acongojaba. (emoción, pena, pesar) ¡Qué cosa linda es esa niña! (criatura)/ Hizo cosas malas en su vida. (acciones)/ Ahí están las cosas que redacté. (escritos, cartas, notas)/ Recuerda las cosas que le dijo. (palabras)/ Tiene muchas cosas para ponerse. (vestidos, trajes)/ Sufrió una cosa tras otra. (inconveniente, dificultad, fracaso)/ La cosa no está en exponer el problema. (solución)…
Terrible, ¿verdad? Y son solo unos pocos ejemplos. Si te escuchas y escuchas a tus amigos vas a encontrar muchos otros; así comprenderás por qué no debemos abusar del término cosa. En buen español: debemos usar en cada caso la palabra precisa dentro de las muchas que ofrece nuestro riquísimo idioma.
Sin embargo, no quiere decir que eliminemos este vocablo del diccionario. Se considera justificable su empleo cuando quiere mostrarse naturalidad, cotidianidad. ¿Recuerdas aquella preciosa canción de Pablo Milanés que en algunos de sus versos dice: […] Yo me quedo con todas esas cosas, tan simples, tan hermosas […]? ¡Pura poesía!
Si empleas en cada caso el vocablo adecuado, el cosismo o abuso del término cosa dejará de ser un vicio y la palabra recuperará su propio sentido. Inténtalo. |
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