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ESTE SITIO ESTA DEDICADO A LA 19 FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO


La primera casa del Che


Por: Adry Rodríguez Collazo
Fotos: Ismael Almeida

La primera casa donde vivió el Comandante Ernesto Guevara tras tomar la fortaleza de La Cabaña con su columna, se encuentra en Casablanca. En esta edificación que, junto al Cristo de La Habana, mira desde un cerro la ciudad, se erige hoy un centro cultural que combina su función museológica con espacios socioculturales.

Dentro de las estancias propiamente museológicas que el visitante puede apreciar en la casa, se destacan el pequeño despacho del Che, donde además de departir con sus subordinados, el Comandante recibía importantes visitas de Camilo, Fidel e incluso el poeta Nicolás Guillén.

En otro espacio del museo, se exhibe una colección de fotos que atestiguan la estancia y vida cotidiana del Che en esta casa, junto su esposa y otros compañeros de su columna. El dormitorio donde solía descansar, es otro de los lugares de interés dentro de la instalación, así como la sala dedicada al mate, recordemos que el Che era argentino, donde se exponen algunas características de la bebida para aquellos visitantes que no la conozcan.

Sin embargo, el espacio museable más valioso e interesante del centro cultural es, sin dudas, la exposición “Hallazgos del destacamento de refuerzo” inaugurada el pasado seis de octubre. En esta sala, los visitantes pueden observar la camilla donde fue trasladado el cadáver del Che desde La Higuera hasta Valle Grande, lugar donde fueron hallados sus restos en 1997.

En ella se puede apreciar también el féretro con la bandera cubana que acompañaron los restos del Che desde Bolivia hasta La Habana; parte del instrumental utilizado por el médico en La Higuera para hacer la autopsia del cadáver y algunos cabellos del Che que fueron donados por una enfermera boliviana a nuestro país.

La sala, aderezada por un collage de fotos de la vida y obra del Comandante desde su niñez hasta su desempeño como ministro, en el trabajo voluntario, y en Bolivia, exhibe también un uniforme utilizado por el Che en los primeros momentos del triunfo de la revolución. De esta forma, según Enrique Pérez, administrador del Centro Cultural Casa del Che en La Cabaña, “nuestros visitantes tendrán la oportunidad de estar más cerca de la vida y obra del Che que sigue vivo hoy más que nunca, actuando con nosotros”.

La otra cara de la casa

El Centro Cultural Casa del Che en La Cabaña se reinauguró el 27 de octubre de 2006 y desde entonces, se propuso vincular a los habitantes de la comunidad con la cultura. Para ello desarrolló lazos con la Casa de Cultura municipal y las escuelas primarias y secundarias de Casablanca. Este trabajo dio sus frutos y hoy en la instalación sesionan talleres de teatro, pintura, literatura y ajedrez, todos muy vinculados con la vida y obra del Che.
Como parte de la infraestructura creada en la casa para respaldar estos usos, se habilitó una sala de ajedrez, deporte preferido del Che, quien vaticinó un día que Cuba sería un país de grandes ajedrecistas. En esta sala, todo el visitante que lo desee puede jugar al ajedrez e incluso se está preparando un pequeño torneo de este deporte en homenaje al Che.

En la terraza de la casa, con una vista muy hermosa de la ciudad y la bahía, sesiona todos los viernes el espacio “Trova con T”. Mientras, la Sala de Creación es el escenario que acoge a los talleres de pintura y literatura.

Lázaro Calvo, escultor y coordinador de la UNEAC en el municipio de Regla, es el encargado de dirigir el Taller de Creación Plástica, que con dos años de creado, “acoge a los pioneros de Casablanca y les permite trabajar libremente, sin copiar rígidamente un trabajo, sino que estimula su creación e interpretación propias”.

Lis Keila, integrante del Taller, prefiere dibujar paisajes, a Bryan le interesan los retratos en general, mientras para Darío “pintar es la expresión del don que me han dado”.

Tras el triunfo revolucionario, el Che creó en La Cabaña un grupo de teatro para niños llamado “Los Barbuditos”, bajo la dirección de Ignacio Gutiérrez. Esta agrupación, que actuaba para los rebeldes y las familias de la comunidad, es evocada hoy por el Taller de Creación y Apreciación de las Artes Escénicas “Madrigal”, que se propone ser su continuación.

Su instructor es José Apodaca Moré, especialista en teatro de la Casa de Cultura municipal, quien lleva tres años trabajando en este proyecto con sede en la casa del Che, que integra a adolescentes de la comunidad. “Trabajamos fundamentalmente con la poética de Guillén y vinculamos la música, la danza y el teatro para que el niño aprenda de una forma integral. Aquí conocen la ética del teatro y la disciplina, aunque no todos vayan a ser actores en el futuro, aunque sean ingenieros o museólogos o cosmonautas, el teatro les sirve para su vida, para la comunicación entre ellos. Sobre todo yo lo que quiero enseñarles es el rescate de lo nuestro, lo cubano, la nacionalidad”.

Sus alumnos agradecen el empeño. Daniela se siente muy bien en el grupo “porque he aprendido muchas cosas: a cantar, a bailar, a actuar, aprendí a no tener miedo escénico ante el público y en el futuro me gustaría estudiar teatro”; mientras Daniel confiesa que le gusta el teatro “porque es arte, es cultura”.

Luego, la primera casa del Che, aquella donde vivió los momentos que sucedieron al triunfo de enero de 1959, donde atendió y despachó asuntos de importancia para el futuro del país, donde estudió, tomó mate y jugó ajedrez, se ha convertido hoy, más que en un frío espacio museable, en un centro vivo, de todos, donde interactúan la historia y el porvenir.