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Así comienza la noveleta juvenil Terreno de nadie, del narrador cubano Ariel Ribeaux Diago, una desgarradora historia sobre intolerancia, problemas de adaptabilidad y reticencia a aceptar las diferencias por parte de los seres humanos. Es la vida de Marcel Rigó, un joven emigrante haitiano de 13 años que por situaciones ajenas a su voluntad se ve obligado a hacer de Francia su hogar y a aprender a convivir en una sociedad que lo discrimina por su color e idiosincrasia otros. Narrada en primera persona, la novela incluye expresiones localistas del protagonista escritas en su lenguaje originario, el creole, que son utilizadas como pretexto para exponer la dualidad que acompaña toda la obra: la del mundo occidental como civilizado y los pueblos caribeños como salvajes, sin cultura, tradiciones ni forma de expresión propias. Así, el joven Marcel experimenta el escarnio de profesores y compañeros de escuela por su particular apellido, no puede jugar fútbol en el terreno del colegio, su madre no es aceptada como docente en ninguna institución educativa por el color de su piel y entonces, no es raro descubrir durante la mayor parte de la novela que el sentimiento de nostalgia y la posibilidad de regreso son los anhelos más caros del protagonista. Paradójicamente, cerradas todas las puertas de retorno a Haití, a través del descubrimiento del amor y gracias a la pasión despertada por el deporte, Marcel encuentra la tan soñada aceptación. La tolerancia va naciendo en sus compañeros del fútbol cuando reconocen en él a un valeroso atleta e incluso Dominique, una nativa, se enamora del joven y desafía los prejuicios familiares para ser su novia. Así, el en principio desconcertante testimonio sobre el racismo y la intolerancia, da paso en sus postrimerías a una alentadora perspectiva: Por primera vez desde que había llegado a este país me sentía parte de algo. Por primera vez tenía la sensación de que algo me hermanaba a aquellos chicos de mi edad que habían luchado tanto como yo por un objetivo que nos unía, que nos hacía iguales sin ningún tipo de diferencia. |