¡El manglecito vive!
PUBLICADO: 06/07/10
Por Gladys J: Gómez Regüeiferos
Foto: Cortesía del proyecto Acualina
Cada hombre debe ser un activo guardián en el cuidado del medio ambiente. Somos parte inseparable de este planeta y su supervivencia está en nuestras manos.
La historia del mangle, libro de Ángela Corvea, bióloga marina, directora del Proyecto Acualina y Coordinadora del Comité Organizador del Gobierno Municipal de Playa de la Campaña Internacional A Limpiar el Mundo.
Ángela se ha entregado con abnegación a inculcarle a varias generaciones de pioneros, el amor por la naturaleza. Y motivada por la actitud ejemplar de un joven vecino, residente en un barrio costero del municipio Playa en la capital, comienza así su historia.
En este agitado mundo de hoy, donde entre tantos problemas vemos con preocupación cómo el calentamiento global, el cambio climático y los insostenibles estilos de vidas actuales se convierten en una real y diaria amenaza para nuestra supervivencia. Encontrar, pues, a alguien que se ocupe, con un sin número de obstáculos, de salvar a un árbol moribundo, puede resultar quizás algo completamente descabellado y absurdo para algunos; sin embargo, podría convertirse en un acto de amor a la Naturaleza, en una fuente de inspiración si creemos y luchamos cada día por enseñar a tener un mundo más sano, limpio y mejor para toda la humanidad.
Como verás ni una princesa cautiva hubiera despertado tanta pasión, para romper el hechizo. Pero más que una princesa de fantasía es la Reina Naturaleza y lo que hagamos a su favor no salda la deuda eterna que los seres humanos tenemos con ella.
El protagonista es José Fresneda Astorquiza, abogado de profesión y residente del Reparto Flores, al noroeste de la capital. Jóse como cariñosamente lo llaman, salvó de morir estrangulado entre desperdicios a un pequeño mangle que nació justamente donde desembocan en el mar las aguas del río Quibú.
La furia del huracán Wilma lo arrancó de raíz y Jóse lo rescató de la recogida de escombros por el servicio de comunales y con muchísima paciencia con la ayuda de una amiga y unas tijeras, lo limpió y lo plantó de nuevo en su lugar de origen.
Al poco tiempo el arbusto lo premió con sus primero brotes verdes.
De la especie Laguncularia racemosa, más conocida como mangle blanco o patabán, el arbusto mereció la atención, por su existencia y resistencia y porque además tiene mucho que ver con la infancia de Jóse.
Empecinado en lo imposible [. . .] cuenta que su mamá lo enseñó desde pequeño a observar y a querer ese manglecito, para ella excelente indicador de mareas. Refiere la historia que te invitamos a leer.
Por el momento es un llamado de atención para los lectores: infantes, adolescentes y adultos. Resulta una amena lectura, ilustrativa de la actitud asumida por Jóse, cuya modestia no frenó la voluntad de la bióloga en darla a conocer.
Acompañada de fotografías, testimonian el acto y los alumnos de la escuela primaria Eliseo Reyes del Reparto Náutico, barrio donde habitan los guardianes naturales e integrantes de la tropa de Ángela Corvea y de personas que como Jóse aman la naturaleza.
|