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Las tribus de nuestro tiempo ¿Una moda?
PUBLICADO: 27/09/10
Por Gladys J. Gómez Regüeiferos
Foto: Wildy
Las estrellas del reguetón, el hip hop, el rock, el reggae, impactan con sus espectaculares presentaciones. Bandas musicales o solistas, ya sea por los medios de difusión o en vivo, hacen furor, además, por la vestimenta. Su público, multitud de jóvenes, los imitan para mostrar su simpatía.
Un fenómeno que genera las llamadas tribus urbanas. Freakis, mickies, rockeros, emos, repas, hippies se identifican con el género musical que, en constante experimentación, puede crear otras corrientes. Según opinan algunos de sus miembros, no admiten el compartir con otros géneros y hasta modifican sus conductas.
Cada tribu se diferencia por los peinados, pelados, accesorios, colores y el uso de aditamentos: gorras, cadenas de oro, aretes, piercings... complementan la imagen y apenas se distinguen las chicas de los chicos, predomina la ambigüedad.
Crean estereotipos y solo se vinculan a la moda oficial en boga cuando toman de ésta, las prendas favoritas de sus ídolos. Todo joven busca identidad propia y la define por y con el grupo elegido.
En cada contexto sociocultural surgen similares comportamientos. La conformación de las tribus urbanas trasciende las fronteras territoriales, idiomáticas y culturales, aunque resulte incompatible en cuanto a la estética de las ropas, surte efecto por el género musical.
Diseñadores de vestuario y estilistas trabajan la imagen para vender al artista y el producto musical en el espectáculo mediante videoclips, spots promocionales, etcétera.
La Revolución cubana implantó otros valores acordes al nuevo sistema social. Nuestros jóvenes deciden con libertad el estilo foráneo de su gusto. A veces asimilan los originados por movimientos sociopolíticos, que atraen más que la moda de pasarela. Al adoptarlos según posibilidades y realidades sociales y culturales los transforman y los desvirtúan de toda significación conceptual. Otras sociedades niegan esa posibilidad por el tipo de mensaje contrario a los valores establecidos.
En el libro Estúpidos hombres blancos, del estadounidense Michael Moore, se denuncian las particularidades de su sociedad y la moda juvenil no escapa a su aguda observación. Recientemente visité una escuela y algunos estudiantes me preguntaron si no me había dado cuenta de que todos los estudiantes llevaban ropa blanca o de un tono oscuro neutro. Nadie se atreve a vestir de negro o con nada llamativo o usado, pues supondría una visita obligada al director donde la sicóloga escolar interna intenta discernir si tu camiseta de Marilyn Manson significa que pretendes acribillar a balazos a la clase de geometría de la señorita Nelson.
Vestir es un ritual cotidiano al parecer muy simple, pero implica complejidades psicológicas y sociológicas. La apariencia tiene un código porque está basada en un sistema de lenguaje visual comunicativo. Todo dependerá de las circunstancias, el entorno y tus aspiraciones personales.
La música y el género de tu preferencia pueden ser efímeros. La tribu manda pero no obliga, solo es una forma de expresión que cambia con la aparición de nuevos géneros musicales y figuras.
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