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Cuando se conquistó el cielo

PUBLICADO: 12/03/10
Por Teresa Valenzuela


El 13 de marzo de 1957 un grupo de jóvenes revolucionarios, de espíritu indomable  liderados por José Antonio Echeverría Presidente de la FEU
- Federación Estudiantil Universitaria -, asaltaron el Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución, para ajusticiar al tirano Fulgencio Batista en su propia madriguera; también ocuparon la emisora de Radio Reloj con el objetivo de dar a conocer al pueblo la noticia de la muerte del sanguinario gobernante que  llenaba de luto al pueblo cubano.

El ansia de justicia y de libertad los llevó a  protagonizar aquellas audaces acciones revolucionarias  que, aunque no llegaron a triunfar, demostraron que en Cuba estaba viva la llama de la rebeldía.

Cuánto valor y arrojo demostraron aquellos que a partir de entonces se ganaron un lugar en la historia de la Patria, y constituyen una infinita fuente de inspiración para las nuevas generaciones.

Testimonio de Josefina Rodríguez Olmo,miembro del Frente Cívico de Mujeres Martianas.

Cuando los sucesos del 13 de marzo, Josefina Rodríguez Olmo, Fifi, como le dicen todos, estudiaba en el Instituto de La Habana, ahí conoce a conoce a José Antonio Echeverría, que como Presidente de la FEU atendía el movimiento de estudiantes secundarios:”El organizó nuestro congreso en el año 1955 para que hubiera mayor unidad en la segunda enseñanza y combatir mejor a la tiranía de Fulgencio Batista; también se ocupó del movimiento obrero a través de Osmel Francis de los Reyes en la base naval de Guantánamo y la huelga azucarera de 1955 en la Ciudad de La Habana”.

Derrocha energía y vitalidad esta mujer  que tengo frente a mi, a pesar de los años transcurridos. Cuenta que el día de las acciones del 13 de marzo ella estaba en el aula dando clases, cuando los sorprende un tiroteo muy fuerte  y el ruido de las sirenas de las persiguidoras- carros de la policía.”Yo de dije a una compañera mía nombrada Evora Tamayo: vámonos para la universidad que allí recibiremos órdenes; de ahí nos trasladamos en mi carro, un Cheverolet, chapa 33290 convertible, que por cierto era rojo y negro, como los colores que
identificaban al movimiento 26 de julio. Nos parqueamos por el costado del hotel Colina y cuánta no sería nuestra sorpresa al mirar para el costado de la universidad y ver tendido en el suelo el cuerpo sin vida de José Antonio Echeverría, el eterno Presidente de la FEU”.

“En ese momento sentimos un dolor muy grande e inmediatamente decidimos entrar en la universidad donde también estaba otra de nuestras compañeras Aleida Rodríguez Villavicencio, quien sugirió averiguar dónde estaban los cadáveres de algunos de los combatientes caídos como Carlos Gutiérrez Menoyo, Menelao Mora y Pelayo Cuervo, este último asesinado en El Laguito, político ortodoxo. Nos dirigimos a casa de Carmen Castro situada en 25 y Paseo y ella nos confirmó que tres de los revolucionarios abatidos estaban en la funeraria de Zapata y Dos y hacia allá fuímos”.

Se le nota a Fifi la emoción que la embarga cuando recuerda los conmovedores hechos ”En la funeraria, Aida Pelayo, coordinadora del Frente Cívico de Mujeres Martianas, había ordenado la confección de tres coronas y a la entrada estaba otra de las nuestras, Nati Revuelta para pagar el importe de las flores; de repente aparece la empleada que limpiaba y nos pregunta: ¿ustedes vieron al que está en el otro cuarto? Yo le dije que sólo eran tres cadáveres, pero ella insistía en el otro, y al asomarnos Nati y yo vimos el cadáver de José Antonio
Echeverría tirado en el piso, blanco como el mármol; de inmediato Nati le cubrió el cuerpo con una de las coronas encargadas hasta que llegara la familia con la ropa”.

“Verlo muerto fue algo impactante para nosotras; un hombre tan valioso, tan digno, tan heroico, que fue capaz de organizar un ataque como ese a Palacio y Radio Reloj para darle la noticia al pueblo del ajusticiamiento del tirano, que fue ultimado precisamente en las puertas de la universidad, fue muy doloroso. Luego su cadáver fue trasladado para Cárdenas, su ciudad natal”.

Viene a la mente de la revolucionaria, la imagen del líder estudiantil y dice conmovida:”José Antonio era un hombre extraordinario, cariñoso,tierno y dulce, pero enérgico y viril cuando tenía que enfrentarse a alguna injusticia; siempre iba al frente de las manifestaciones y no permitía que alguien fuera primero ,porque él protegía al resto, sobre todo a los estudiantes secundarios que íbamos a su lado.”


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