No sé
qué hacer (II)
PUBLICADO: 28/12/10
Por Marcia Rodríguez
Asesora: Ana María Cano, Lic. en Psicología. Máster en sexualidad. Ilustración: Jesús
— ¡Oye!, Mayito.
— ¿Qué pasó, Tony?
— Mi hermano, ¿cuándo supiste que habías llegado a la pubertad?
— ¡Hum! ¿Ya tuviste tu primer sueño húmedo?
— ¡¿El primero de qué?!
— Mira, estuve leyendo que los sueños húmedos son eyaculaciones involuntarias, a las cuales también se les conoce como eyacularquia. Estas emisiones, que suelen ocurrir durante el sueño, son algo natural, ellas marcan el comienzo de tu madurez sexual.
— ¿Y eso quiere decir que ya soy un hombre?
— ¡Qué va, compadre! Aunque puedas producir de 100 a 300 millones de espermatozoides cada día, y adquirir la capacidad reproductiva esto no quiere decir que ya eres un hombre, ni que puedes resolverlo —o saberlo— todo, como dicen algunos adultos. No, tú también necesitas que te guíen.
El tránsito de niño a púber está acompañado por disímiles cambios y uno de ellos son las erecciones, que no solo ocurren cuando duermes, sino también cuando te sientes estimulado de alguna manera: ya sea por una foto, película, o quizá, por esa muchachita del 9º-A. Créeme, a lo mejor pasas por momentos muy embarazosos.
— ¿Y qué otros cambios tendré?
— ¡Ah, imagínate! Brotan los temidos granitos —que no debes exprimir porque dejan marcas—, la voz comienza a sonar desafinada —como de gallo ronco—, salen vellos en las axilas, la cara, el pecho, las piernas, la zona pélvica y empezamos a rogar para no convertirnos en hombres lobos —aunque aullarle a la luna tenga sus encantos.
También nos duelen las tetillas y se nos inflaman, pero una de las preocupaciones que tenemos en esta etapa viene con el tamaño del pene: que si lo tengo así, que si lo tengo asá. Lo tengas como lo tengas, lo importante es saber que no impide el placer sexual, ni para ti ni para tu pareja siempre que exista una relación de respeto, comprensión y amor.
— Ya salió el AMOR.
— Sí, la palabrita que muy pronto te hará andar de cabeza y pensar en las musarañas. Ya verás, bobito.
— Mi hermano, ¿y cuando tenga mi primera relación sexual, seré un hombre?
— ¿Y tú?, ¿por qué te apuras tanto? Disfruta de cada etapa que ya tendrás tiempo de crecer. Ahora lo que te corresponde, Tony, es ir a hacer las tareas y botar la basura. No solo por haber tenido una primera experiencia sexual ya eres un hombre, una de las cosas más importante para crecer es aprender a ser responsable.
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