Una vida dedicada a la música
PUBLICADO: 19/07/11
Por Adry Rodríguez
Foto: Ismael Almeida
Nuestra entrevistada está cumpliendo dieciocho años de vida artística aunque solo cuenta con veintitrés de edad. Desde muy pequeña siguió los pasos de su abuelo Felo Bacallao, show man de la orquesta Aragón, y de su padre Ernesto, también integrante del conjunto. Grabó un disco siendo apenas una pequeña de nueve años y desde entonces ha brillado en el panorama nacional e internacional. Su principal virtud es la sencillez y su nombre: Laritza.
Comencé a muy temprana edad, en principio era empírica, cantaba en los festivales pioneriles, los matutinos escolares y los actos de masas. Me decidí a hacerlo seriamente, como una carrera, a los siete años, y matriculé en la escuela Adolfo Guzmán. Era una academia nocturna, y cuando terminaba en la primaria, estudiaba música hasta las diez de la noche, por eso no tuve infancia en el sentido tradicional de la palabra, no jugaba como otros niños, ni veía muñequitos.
A los once años me trasladé al conservatorio Manuel Saumell, donde cursé mi nivel elemental, luego continué estudios en la escuela Guillermo Tomás y me gradué de pianista acompañante. Recuerdo con mucho cariño y nostalgia esa etapa, y a todos mis profesores les agradezco muchísimo el esfuerzo que hicieron para indicarme el camino por dónde transitar.
A pesar de haber recibido reconocimientos de la Juventud, el Partido y otras instituciones durante mi carrera, creo que el mayor regalo de un artista es y será siempre el aplauso del público. En ese sentido me siento afortunada.
Me gusta mucho la música de Whitney Houston, y entre los intérpretes cubanos prefiero a Omara Portuondo. He trabajado con la orquesta Aragón, para mí son unos grandísimos músicos y además, mi familia, pues crecí escuchándolos y viviendo entre ellos. También he compartido escenario con el gran laudista Barbarito Torres, el maestro Pancho Amat y con Manolito Simonet. De ellos he aprendido, sobre todo, su profesionalidad y su ímpetu en el trabajo, son activos, no se dejan vencer.
Hoy tengo mi pequeño grupo, es como un sueño hecho realidad y ojalá sigamos creciendo en calidad. Planeamos hacer un disco y esperamos pronto una respuesta sólida al respecto, pero mi mayor aspiración es que mi público me siga apoyando, se interese por lo que hago, pues verdaderamente son mi razón de ser.
En las personas, valoro la sinceridad y la sencillez, creo que estas virtudes son como una especie de pasaporte para llegar lejos, son de los grandes tesoros que tiene el ser humano.
Y mi consejo para todos aquellos adolescentes alumnos de música, arte o cualquier otra profesión útil dentro de la sociedad es que estudien, el camino no es nada fácil, siempre se encuentran piedras, pero el ser humano es de tropezar y levantarse, que se tracen metas pues siempre se van a lograr. |