
Besos que enferman
PUBLICADO: 19/01/12
Por Elim
Ilustración: Otane
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano (…) Me miras, de cerca me miras, (…) las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios (…) Y si nos mordemos el dolor es dulce (...) Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura (…).
Así describe el escritor argentino Julio Cortázar la inigualable sensación de besar. Sin embargo, este acto no está exento
de riesgos, pues constituye la principal vía de contagio del virus Epstein Barr (EB), llamado así en honor a su descubridor. Este patógeno es causante de la mononucleosis, más conocida como Enfermedad del Beso por
su curiosa forma de transmisión.
Otras vías de contagio son la tos, los estornudos o cualquier contacto directo con la saliva de una persona infectada. La Enfermedad del Beso es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes y los síntomas que la caracterizan son fiebre, dolor de garganta, inflamación de los ganglios linfáticos y fatiga, explica la doctora Ibis Alfonso, especialista en higiene y epidemiología, y agrega que en la mayoría de los casos se cura por sí sola.
La mononucleosis constituye una enfermedad viral como otra cualquiera y no presenta graves riesgos, pero es importante tomar algunas medidas higiénicas para evitarla: lavarse las manos frecuentemente y no compartir vasos, cubiertos, absorbentes o cualquier otro utensilio para comer o beber.
Casi como un castigo expiatorio del placer que provoca besar, los seres humanos son la única especie a la que ataca el virus de EB. Pero si se tiene cuidado, de los labios de la persona amada solo quedará el recuerdo de un buen momento.
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