Una joya que peligra
PUBLICADO:18/01/12
Por Lucía Sanz Araujo
Fotos: Brígido Peguero y archivo
Desde hace casi 200 años ha llamado la atención de viajeros y escritores en las cercaníasdel pueblo de Baní. Así, el poeta Félix María del Monte, uno de los forjadores de la nación dominicana, escribió en el
exilio (1855): Feliz si los verdes guanos que se mecen en el cerro, al volver de mi destierro contempláramos ufanos.
Se refería el bardo al guano de Baní (Coccothrinax spissa Bailey), una palmera endémica, es decir, exclusiva, de la República Dominicana, que alcanza hasta 8 metros de altura. Su tronco es ventricoso, o sea, barrigón, en tanto sus hojas flabeliformes (en forma de abanico) son de color verde en el haz y plateado en el envés. Posee inflorescencias en espádices, ramificados, frutos globosos y de color púrpura al madurar.
Sus hojas son empleadas para confeccionar escobas, macutos, serones y árganas*. Fue descrita por el botánico inglés L. H. Bailey en 1930 en Paya, jurisdicción de Baní, donde existen las principales poblaciones.
En la actualidad, estas se han reducido debido a la alteración del hábitat y por el intenso uso artesanal, de ahí que hoy se encuentre en vías de extinción.
A propósito, el licenciado Brígido Peguero, encargado de Taxonomía y Exploraciones del Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael María Moscoso, de Santo Domingo nos refiere:
Una de las principales presiones y amenazas a que está sometido es el método inadecuado de cosecha de sus hojas. Además de que casi siempre se las quitan todas, incluyendo el cogollo, en algunos casos suelen picar la palma en forma de escalera para trepar.
También, esta especie ha sido impactada por el cambio de los usos de suelo, pues donde anteriormente había grandes guanales, hoy existen labranzas agrícolas y pastizales.
Sus poblaciones se han reducido, asimismo, debido al ensanchamiento de las fronteras urbanas. Precisa Peguero que si no se toman medidas urgentes puede desaparecer esta especie y con ella un elemento emblemático de la flora de la zona, así como una fuente de pequeños ingresos para varias familias de las comunidades. Urge la implementación de planes de conservación

El correo dominicano dedicó a esta especie un sello de
correos.
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