
Viajeras aladas
No resulta fácil observar en este verano una mariposa monarca ((Danaus plexippus L.), pero en La Habana existe un lugar donde…
PUBLICADO: 18/08/12
Por: Lucía Sanz Araujo
No resulta fácil observar en este verano una mariposa monarca ((Danaus plexippus L.), pero en La Habana existe un lugar donde ellas ocupan, un sitial de honor, tanto que tienen un espacio reservado como Muestra del mes.
Me refiero al Museo Nacional de Historia Natural, en Obispo 61, a un costado de la Plaza de Armas, en la parte antigua de la ciudad, y que en esta temporada estival brinda innumerables opciones para divertirse aprendiendo.
Bellas, importante agente polinizador y factor clave del equilibrio ecológico, las mariposas Monarca deben su nombre, según señalan los especialistas del Museo, al vasto territorio que abarcan en su desplazamiento.
Debes saber que al llegar el otoño, cuando disminuye la intensidad de la luz del Sol y se acercan poco a poco las masas de aire polar, ellas emprenden el vuelo desde su hábitat natural en las Rocallosas y los Grandes Lagos en Canadá y el norte de Estados Unidos, hacia el sur.
¿Por que migran? Sencillo, solo alcanzarán la madurez sexual con el calor primaveral. Para ello, necesitan hibernar en lugares donde la temperatura las mantenga aletargadas. Una vez llegada la primavera se reproducen y después emprenden el retorno hacia el norte. Así concluye su ciclo vital.
Ellas recorren casi 5 mil kilómetros a una velocidad crucero de 120 km por hora.
Llegan a vivir nueve meses; o sea, doce veces más que el resto de las mariposas, cuyo ciclo vital es de veinticuatro días. Los machos se diferencian de las hembras porque en cada ala trasera presentan un pequeño punto negro. Se trata de un pequeño bolso que contiene perfume utilizado por el macho en el cortejo amoroso.
Como es un insecto de sangre fría ajusta la temperatura de su cuerpo al medio ambiente, ello le permite conservar una gran cantidad de energía y grasa que almacena para su largo viaje de regreso.
Durante su travesía, se alimentan de asclepias, plantas llamadas lengua de vaca o algodoncillo, las cuales contienen un alcaloide venenoso que les da un sabor y olor desagradable para los depredadores. Además, le brinda pigmentos colorantes. Por su parte, la asclepia se beneficia debido a la polinización que realiza la Monarca en una extensa zona.
En México, estas mariposas acuden a los bosques de oyameles o abetos -crecen en las partes altas donde el clima es más fresco y húmedo- pues les protegen de la lluvia y la congelación durante las tormentas de invierno.
Otros árboles donde se posan son los pinos y los cedros. En ellos permanecen cerca de cinco meses y parten entre marzo y abril.
Su mayor amenaza son las tormentas invernales. Otras causas de mortalidad son el sobrepeso y el servir de alimento a los pájaros y otros depredadores.
En Michoacán son uno de los principales atractivos turísticos y visitantes de todo el orbe, fundamentalmente de Estados Unidos, Japón y Europa concurren a los denominados santuarios situados en los bosques para apreciarlas. Sin embargo, el polvo que levantan los ecoturistas puede causarles problemas pues tapa los orificios respiratorios ubicados en todo su cuerpo.
A lo anterior se suman la erosión y tala indiscriminada de los bosques, la explotación agrícola, el pastoreo caprino y bovino así como el uso de plaguicidas y herbicidas utilizados en los lugares de apareamiento y migración.
De no tomarse las medidas necesarias se avecina un grave peligro: el ecosistema y las Monarca sufrirán de una mayor vulnerabilidad capaz de paralizar su reproducción y desarrollo. De todos depende su supervivencia.
De muchas más curiosidades de estos insectos puedes enterarte al visitar el Museo Nacional De Historia Natural, allí te esperan. |