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Rejas
con arte
Fotos:
Richard
El
arte de la rejería parece haber surgido y alcanzado su
máximo desarrollo durante la Edad Media en Europa, y sus
ejemplares más valiosos pertenecen a edificaciones
religiosas, ya que en esa etapa fue la Iglesia la que
propició la expansión de las artes. La del enrejado posee un
doble carácter: el utilitario y el estético, pues cierra el
paso y cumple una alta misión decorativa.
Las rejas, también llamadas
verjas, están formadas por barras de hierro de diversos
tamaños haciendo
haciendo
figuras, y engalanan las puertas y
ventanas de inmuebles; muchas constituyen verdaderas
maravillas.
Durante la época románica
se crearon preciosos enrejados, y en la gótica se lograron
los ejemplares más perfectos. Muestras notables de este arte
son las rejas de las catedrales de Toledo, Cuenca, Sevilla,
Burgos y Alcalá de Henares, todas en
España.
Precisamente de este país
salieron los artífices que en el siglo XIII marcharon a
París, Francia,
con el fin
de labrar las verjas de la catedral
de Notre Dame.
En Cuba, este arte fue
introducido por la metrópoli, y hacia fines del siglo XVIII
los principales edificios de La Habana comenzaron a
adornarse con estas obras, que posibilitan la libre
circulación del aire entre las oquedades que dejan sus
trenzados.
Los cabildos (ayuntamientos
que administraban a los municipios) tuvieron a su servicio
herreros y forjadores, cuya especialización propició
el surgimiento de la calificación de rejero..
De
cualquier forma, aquellos antiguos enrejados son
representativos de la época en que fueron fabricados, y se
consideran joyas
de tan
exquisito arte.
El
arte de la rejería parece haber surgido y alcanzado su
máximo desarrollo durante la Edad Media en Europa, y sus
ejemplares más valiosos pertenecen a edificaciones
religiosas, ya que en esa etapa fue la Iglesia la que
propició la expansión de las artes. La del enrejado posee un
doble carácter: el utilitario y el estético,
pues cierra el paso y cumple una alta misión
decorativa.
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