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¿Yo? La mejor de todos

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Publicado: 
Viernes, 14 Abril 2017
Por: 
Marcía Rodríguez
Imágenes: 
Tomada de Internet
Denis Smith: Dorothy Lawrence.

Oye, te voy a presentar a algunos hombres no tan hombres. Mira que a lo mejor te interesa. Fíjate que dentro de tantos he encontrado algunas que se las traen.

Y ya sé que a estas alturas te perdí con los géneros. Pero… ¿qué hubieras hecho, adolescente cubana, si supieras que para ejercer la profesión de tu preferencia tuvieras que esconder la feminidad detrás de un seudónimo masculino? Pues ese fue el caso de varias mujeres en distintas épocas.

Algunas se ocultaron en los apellidos del esposo, el padre o hermano. Otras buscaron nombres sugerentes. Varias fueron obligadas al anonimato y aquellas, de las cuales no tenemos noticias, aún siguen siendo víctimas del sexismo imperante en nuestro mundo actual. ¿Te quedas? Te cuento:

Denis Smith: Fue una periodista inglesa que soñaba con ser reportera de guerra. Con diecinueve años adoptó la identidad de Denis Smith, haciéndose pasar por soldado en la Primera Guerra Mundial. No resistió la presión y confesó que era mujer, fue arrestada y tuvo que firmar un acuerdo para no revelar su historia. Su nombre real era Dorothy Lawrence.

Fernán Caballero: Cuando a mediados de 1800 quiso publicar sus primeras novelas en España, supo que tendría que usar un seudónimo masculino. Su padre le había dicho que no perdiera el tiempo escribiendo porque esa era una labor de hombres ya que, según él, las mujeres no tenían la capacidad intelectual para realizarla. Sin embargo, nada pudo evitar que ella, aún oculta bajo su seudónimo, se convirtiera no solo en una de las pioneras de la narrativa femenina española, sino también en la dueña de un brillante legado periodístico. Se llamó Cecilia Böhl de Faber y Larrea.

Albert Cashier: Nació como Jennie Irene Hodgers, en 1843. Disfrazada de hombre se alistó en el 95º Regimiento de Infantería de Illinois, Estados Unidos, donde libró más de 40 batallas bajo las órdenes de Ulises S. Grant. A su muerte fue enterrada con atuendo militar y en la lápida se inscribieron sus dos nombres.

George Sand: Su inicio en las letras coincidió con su divorcio y con una nueva apariencia. George usaba ropa masculina para moverse con libertad por París y que se le permitiera entrar en espacios públicos reservados para hombres y en los que el ingreso de mujeres era algo prohibido. Además de una increíble obra literaria fue muy conocida por sus amores con el compositor Frederick Chopin. ¡Ah!, se nombraba Amandine Aurore Lucile Dupin.

Ellis Bell, Currer Bell y Acton Bell: Estos fueron los seudónimos que usaron Emily, Charlotte y Anne Brönte. Las tres hermanas escritoras ocultaron su identidad para crear  tres clásicos de la narrativa inglesa: Jane Eyre, Cumbres Borrascosas y La inquilina de Wildfell Hall.

George Eliot: Cuando a finales de 1850, la inglesa Mary Anne Evans decidió publicar su primera novela, no dudó en emplear un seudónimo masculino. Evans creía que este haría que su obra fuese tomada en serio. Por ese entonces pocas mujeres escritoras publicaban con sus nombres verdaderos por temor a que sus textos no fuesen valorados en sí mismos y pasaran a ser catalogados como textos inferiores solo por haber sido escritos por una mujer.

Gauthier: Sidonie Gabrielle Colette tenía tan solo veinte años cuando en 1893 se casó con el escritor Henry Gauthier Villars, un hombre quince años mayor que ella. Su flamante esposo no tardaría en notar el talento literario de la joven Sidonie y sin dudarlo le pidió que escribiera una serie de novelas inspiradas en los recuerdos que ella tenía de su niñez y su adolescencia, la cual se titularía Claudine y sería firmada por Gauthier.

La primera obra de la serie, publicada en 1900, se convirtió en un éxito inmediato y fue considerada un fenómeno editorial cuyas ventas sobrepasaron las expectativas del mismísimo Gauthier, quien se llevó los elogios de la crítica y del público. Deseoso de seguir obteniendo ganancias, él —con la excusa de facilitar la concentración de su esposa— decidió encerrar a Colette en la casa que ambos compartían para forzarla a escribir más novelas.

Luego de más de una década en un matrimonio infeliz, Colette decidió divorciarse de Gauthier y al año siguiente publicó Diálogos de animales, el primer libro firmado por ella.

Bien por causas sociales o personales, por miedo a represalias o a la reacción de un público sexista, debido a coacciones familiares o convencionalismos sociales; lo cierto es que las mujeres, a través de los siglos, se han visto minimizadas o relegadas de la sociedad.

En este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, vaya un pequeño homenaje para aquellas que aún no tienen voz, esas que deben guardar, entre los útiles de limpieza o debajo de la costura, sus sueños de libertad. Quienes son golpeadas o vendidas desde niñas y nunca podrán gritar… ¿Yo? ¡La mejor de todos!
 

Denis Smith: Dorothy Lawrence.

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