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A 140 años de la graduación de José Martí en España

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Publicado: 
Sábado, 1 Noviembre 2014
Por: 
María Luisa García Moreno
María Luisa García Moreno
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Archivo Web
En diciembre de 1872, viajó a Zaragoza junto con Fermín para asistir a la graduación de Eusebio Valdés-Domínguez, quien se recibiría como doctor en Derecho civil y canónico en la Universidad aragonesa el 23 de ese mes. El ambiente de esta ciudad fue del agrado de ambos jóvenes y, en mayo de 1873, Martí solicitó al rector de la Universidad Central de Madrid que le  concediera el traslado a la de Zaragoza, donde residiría

Resulta interesante cómo, sin asistir a clases regulares y en un brevísimo lapso de tiempo, pudo José Martí concluir el bachillerato, completar la carrera de Derecho y aun estudiar una segunda especialidad.

Desde su arribo a España (1º de febrero de 1871) y a Madrid (16 del propio mes), Pepe Martí, que había llegado enfermo del cuerpo y del alma tras las crueldades sufridas en carne propia y ajena en el presidio, dedicó sus escasas fuerzas a continuar desde la Península su lucha por la libertad patria.

A la angustia y las laceraciones físicas que le dejó el presidio, pronto se uniría una nueva inquietud: Fermín Valdés-Domínguez y Quintanó,1 su hermano del alma, fue encausado en el proceso contra los estudiantes de Medicina, del cual salió con la pena de destierro.

A pesar de su estado de ánimo y de salud, a poco más de un mes de su llegada a Madrid, el 24 de marzo, Pepe reiniciaba su lucha política con la publicación en el periódico La Soberanía Nacional, de Cádiz, de su artículo
“Castillo”, que poco después, fue reproducido por La Cuestión Cubana, de Sevilla, y en La República, periódico independentista de Nueva York. En julio o agosto daría a conocer, con el apoyo económico de Carlos Sauvalle,2 El presidio político en Cuba, trascendental y emotivo testimonio de sus días en presidio. En 1872, el 27 de noviembre, hizo circular en Madrid una hoja impresa, donde condenaba el bárbaro crimen cometido con los estudiantes de Medicina a un año de su ejecución; el mismo tema abordaría en su poema “A mis hermanos muertos el 27 de noviembre”, publicado en Madrid en 1873, sin que pueda precisarse día y mes. El 15 de febrero de ese año se editó su trabajo La República española ante la Revolución cubana, luego reproducido en el periódico La Cuestión Cubana,
de Sevilla.

A la par de toda esta agitación política, poco después de su arribo a la capital española, solicitó matrícula en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, como alumno de enseñanza libre del curso 1870-1871, en las asignaturas Derecho romano, Derecho político y administrativo, y Economía política; en el curso 1871-1872 preparó Derecho mercantil y penal.

En diciembre de 1872, viajó a Zaragoza junto con Fermín para asistir a la graduación de Eusebio Valdés-Domínguez, quien se recibiría como doctor en Derecho civil y canónico en la Universidad aragonesa el 23 de ese mes.

l ambiente de esta ciudad fue del agrado de ambos jóvenes y, en mayo de 1873, Martí solicitó al rector de la Universidad Central de Madrid que le concediera el traslado a la de Zaragoza, donde residiría. A finales de ese mes ambos partieron hacia Aragón, donde, de acuerdo con sus resultados académicos, encontró mejores condiciones para el estudio y un poco de paz interior.

Ya el 28 de mayo, solicitó al rector de la Universidad Literaria de Zaragoza permiso para examinar las asignaturas que le habían quedado pendientes con el traslado y, una vez presentados los exámenes, obtuvo calificaciones satisfactorias. También se inscribió en el Ateneo, hermosísima biblioteca donde por gozaba de acceso a textos que de otra forma no podría costear.

En agosto pidió  a las autoridades de la Facultad de Derecho examinar como alumno de enseñanza libre del curso 1872-1873 varias asignaturas y las aprobó. A la vez, se dirigió al director del Instituto de Zaragoza para solicitar que se le examinaran, sin asistir al curso regular, las asignaturas que le faltaban para terminar el bachillerato, que había dejado sin concluir por su detención en La Habana. En 1874, el 25 y el 27 de junio, aprobó en esa institución los dos ejercicios del grado de bachiller en Artes. Ello le permitió solicitar que se le realizara el examen de la licenciatura, en el que, al azar, le correspondió para su disertación el tema “Párrafo inicial del libro primero título segundo de la Instituta de Justiniano. Del derecho natural de gentes y civil”, que aprobó, con lo que obtuvo el grado de licenciado en Derecho Civil y Canónico.

El 31 de agosto, matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la propia Universidad, en la modalidad de enseñanza libre, todas las asignaturas de esta carrera, con excepción de las correspondientes al año preparatorio de la Facultad de Derecho, que tenía aprobadas y le fueron convalidadas. Ya en octubre, consideró que estaba preparado y pidió que se le señalara tribunal examinador y fecha. El día 24, a suerte, sacó el tema “La oratoria política y forense entre los romanos. Cicerón como su más alta expresión: los dircursos examinados con arreglo a sus obras de Retórica”, que defendió de modo brillante, por lo que su exposición fue evaluada con sobresaliente. De este modo, alcanzó el grado de licenciado en Filosofía y Letras.

Sin asistir a clases regulares y en un brevísimo lapso de tiempo, había concluido el bachillerato, completado sus estudios de Derecho y estudiado una segunda especialidad en la Facultad de Filosofía y Letras. Sus certificados de ambas carreras universitarias estaban listos; pero como Martí no pudo hacer el depósito monetario correspondiente, no se le expidieron sus títulos y se consideraban carentes de valor los exámenes realizados hasta que cumpliera con dicho trámite, lo que le traería no pocas complicaciones en su vida futura.

Como se sabe, concluidos sus estudios, decidió regresar. De Cuba estaba desterrado; pero sus padres y hermanas se hallaban en México y hacia allí se dirigiría. En tierra azteca se ganó la vida como periodista y dio sus primeros pasos en el teatro.

Tras su breve viaje a La Habana como Julián Pérez, que tuvo como motivo esencial preparar la llegada de su familia, Martí decidió establecerse en Guatemala, tierra que, de la mano del compatriota José María Izaguirre,3

“Lo hizo maestro, que es hacerlo creador”.4 Justamente en protesta por la arbitraria destitución de Izaguirre, ya
casado con Carmen, presentó su renuncia a las cátedras que atendía en la Escuela Normal. Este incidente motivó su decisión de abandonar Guatemala, y tras algunas consideraciones, ante la insistencia de padres y esposa, regresar a Cuba, pues, por entonces, con la firma del Pacto del Zanjón (10 de febrero de 1878) su pena de destierro estaba condonada.

Una vez en Cuba (31 de agosto de 1878), solicitó autorización en la Audiencia para ejercer como abogado; pero no fue autorizado por carecer de su título y tuvo que conformarse con trabajar como pasante en los bufetes de dos amigos abogados: el de Nicolás Azcárate,5 en San Ignacio no. 55, y el de Miguel Viondi,6 en Empedrado no. 2, esquina a Mercaderes.

En febrero de 1879, en respuesta a su solicitud, fue autorizado a impartir clases en colegios privados por un plazo de tres meses, en espera de que llegaran los certicados de estudio. Este freno impuesto a su labor intelectual, no lograría opacar su poderosa presencia, en especial, la desarrollada en los Liceos de Regla y Guanabacoa, y sería un motivo más para conspirar contra las arbirariedades del colonialismo español, lo que muy pronto le causaría de nuevo prisión y destierro.

No quiero concluir, sin referir que, en 1995, como muestra de respeto al héroe la Universidad de Zaragoza entregó a Cuba los certificados de estudios del Apóstol de nuestra independencia, que se encuentran depositados en el Memorial José Martí..

Notas

1 Fermín Valdés-Domínguez y Quintanó (La Habana, 1853-1910). A partir de que se conocieron en San Anacleto, Pepe y Fermín compartieron su vida escolar, prisión y destierro. En el proceso contra los estudiantes de Medicina, fue condenado a seis años de prisión, que le fue conmutada por el destierro. En Nueva York, se reunió de nuevo con Martí. Al estallar la guerra, viajó a Cuba en la expedición lidereada por Serafín Sánchez y Carlos Roloff y alcanzó en la manigua el grado de coronel.

2 Carlos Sauvalle (1839-1898). Editor de publicaciones independentistas, como El Laborante (mayo de 1869-octubre de 1870). Fue uno de los organizadores de los sucesos del teatro Villanueva, por lo que fue deportado. Al llegar Martí, le brindó su casa y costeó la primera de las tres operaciones que fue preciso hacerle; además distribuyó en Madrid El
presidio político en Cuba (1871) y La República española ante la Revolución cubana (1873), cuyas ediciones sufragó. Rregresó a La Habana durante la paz del Zanjón. Se cree que participó en la conspiración de la Guerra Chiquita, pues Martí le visitó en más de una ocasión en su finca Balestena, al pie de la sierra del Rosario, en Pinar del Río. Dedicó toda su fortuna a la causa independentista y aceptó un modesto empleo en la Casa de Beneficencia de La Habana (1884). Enfermo, no pudo participar en la Guerra de 1895.

3 José María Izaguirre e Izaguirre (Bayamo, 1828-La Habana, 1905). Maestro. Combatió en la Guerra de los Diez Años y fue diputado a la Asamblea de Guáimaro. Durante el Pacto del Zanjón, se estableció en Guatemala, donde fundó la Escuela Normal Central. Colaboró con el Partido Revolucionario Cubano y fue agente en esa nación.

4 J. Martí: Obras completas, t. 7, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana, 1991, p. 117.

5 Nicolás Azcárate y Escobedo (La Habana, 1828-1894). Abogado y escritor. Promotor de la fundación del Liceo de Guanabacoa, del que durante la Paz del Zanjón fue presidente. Conoció a Martí en México, donde se hicieron amigos. Participó en la fundación del Liceo de La Habana y creó la Asociación de Escritores y Artistas Cubanos.

6 Miguel Francisco Viondi y Vera (La Habana, 1846-1919). Abogado y orador. Fue director del Liceo de Guanabacoa, concejal y alcalde de esta villa. Fue representante a la Cámara.

José Martí, en Madrid
José Martí, en Madrid
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