Jueves, 15 de Noviembre de 2018 - 2:14 pm

Acto político en Santiago de Cuba

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Publicado: 
Sábado, 3 Diciembre 2016
Por: 
Tomado de Juventud Rebelde
Intervención de Raúl Castro en homenaje póstumo al Comandante en Santiago de Cuba.

 
El Líder que nos demostró cuánto se podía hacer
Con saludos a los Jefes de Estado, a los representantes de las organizaciones y a los santiagueros y cubanos en general, empezó Raúl su intervención. Señaló el término del recorrido inverso de la Caravana de tributo a Fidel, en la cuna de la Revolución, donde fue recibido con las mismas muestras de amor que en el resto del país.
Mañana sus cenizas serán depositadas en una sencilla ceremonia en el Mausoleo Santa Ifigenia, muy cerca de José Martí, de sus compañeros de lucha en el Moncada, de la clandestinidad, de las luchas independentistas, del Padre de la Patria, y de la legendaria Madre de los Maceos y –agregó— de todos los cubanos.
Cercana también está la del inolvidable Frank País García, quien recordó como fuera asesinado por esbirros de la tiranía batistiana con apenas 22 años, un mes después de que cayera combatiendo su pequeño hermano Josué. La edad de Frank –dijo- no le impidió destacarse como jefe del levantamiento armado en Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, en apoyo al desembarco del Granma.
Desde que se conoció, ya tarde en la noche del 25 de noviembre, la noticia del deceso del líder histórico de la Revolución cubana, la tristeza se apoderó del pueblo que –señaló Raúl- profundamente conmocionado se comportó con disciplina en las actividades organizadas y asistió a la firma del compromiso con concepto de Revolución expuesto por Fidel el primero de mayo del 2000.
Entre el 28 y 29 de noviembre, comentó, millones de personas fueron a firmar, y una vez más, en medio del dolor, nos sentimos orgullosos de los niños y jóvenes cubanos que patentizaron su apoyo y fidelidad a los ideales del líder de la Revolución.
En nombre del Partido, el Gobierno y los familiares, reiteró el agradecimiento por todas las muestras de reconocimiento a Fidel, que siguen llegando desde todas partes del planeta.
Luego agregó que, fiel a la idea de que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, el líder histórico rechazó la idea de la glorificación pidiendo que su nombre y su figura no fueran usados para nombres y avenidas, parques, y otros sitios públicos, así como tampoco se erigieran monumentos, bustos, etc.
En concordancia con el pedido de Fidel –señaló el Presidente- llevaremos a la próxima sesión de la Asamblea Nacional la propuesta para que prevalezca su deseo.
El General de Ejército Raúl Castro ponderó la capacidad de resistir y vencer del pueblo cubano hasta en la adversidad. Resaltó el reforzado cerco del enemigo al que hemos estado sometidos. Sin embargo, nuestro pueblo, bajo la construcción de Fidel dio una lección de lealtad y firmeza en los años más difíciles del periodo especial.
Rememoró esos momentos al recordar el discurso de Fidel el 26 de julio de 1994, en la Isla de la Juventud. Significó que el Comandante en Jefe fue el más preclaro hijo de Cuba, el que demostró que sí se podía la hazaña del Moncada y convertir aquel revés en victoria; que sí se podía llegar a las costas de Cuba en el yate Granma; que se podía resistir frente al enemigo; que se podía organizar un ejército en la Sierra Maestra tras la debacle de Alegría de Pío; que sí se podían abrir nuevos frentes guerrilleros en las provincias de Oriente; que sí se podían derrotar con 300 fusiles las gran ofensiva de miles de soldados; que sí se podía repetir la epopeya de Maceo y Gómez de llevar la lucha desde el oriente hasta el occidente, que sí se podía derrocar la dictadura batistiana.
Fue Fidel también quien que nos enseñó que se podía derrotar en 72 horas al imperialismo, como sucedió en Girón; que se podía erradicar el analfabetismo; que sí se podía proclama el carácter socialista de la Revolución a 90 millas del enemigo; que sí se podían mantener con firmeza los principios; que sí se podía enviar ayuda solidaria a otros pueblos hermanos en lucha contra la opresión colonial, la agresión externa y el racismo, que sí se podía derrocar a los racistas sudafricanos.
Fidel rechaza culto a la personalidad
«Desde el 25 de noviembre el dolor se ha adueñado del pueblo que, profundamente conmovido, ha acudido a las actividades organizadas y a hacer suyo el juramento de Fidel del concepto de Revolución, del 1 de mayo de 2000», resaltó Raúl, quien destacó que millones de compañeros han estampado su firma al concepto de Revolución. En medio del dolor, dijo, nos hemos sentido reconfortados y orgullosos, una vez más, ante la respuesta de niños y de todos los que estamparon su firma de compromiso.
Reiteró Raúl reiteró el agradecimiento más profundo, en nombre del pueblo y familiares, por las muestras de respeto a Fidel, sus ideas y obra, que continúan llegando desde los confines del planeta.
«Fiel a la ética martiana de que “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, el líder de la Revolución rechazaba el culto a la personalidad y fue consecuente hasta las últimas horas de vida e insistió en que, una vez fallecido, su nombre y figura no fuera utilizados para nombrar instituciones, calles, avenidas y otras espacios públicos ni erigir monumentos, bustos.
«En correspondencia con el pensamiento de Fidel, en el próximo período de sesiones de la Asamblea, presentaremos las propuestas requeridas para que prevalezca su voluntad», aseguró el General de Ejército.
Raúl recordó las palabras del presidente de Argelia cuando dijo que Fidel poseía la extraordinaria capacidad de viajar al futuro, regresar y explicarlo. Refiriéndose al Comandante en Jefe señaló, por otra parte, que en 1989, en Camagüey, predijo con dos años y medios de antelación la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista y aseguró ante el mundo que si se dieran esas circunstancias Cuba continuaría defendiendo las banderas del socialismo.
También evocó los años del período especial en que cayó el Producto Interno bruto, sufrimos apagones de 16 y hasta 20 horas y se paralizó buena parte de la industria y transporte público. Pero se logró conservar la atención médica y la educación para todos los cubanos.
Se refirió, del mismo modo, a las reuniones que se hicieron para analizar cómo enfrentar con mayor eficiencia y cohesión los retos del periodo especial, el recrudecimiento del bloqueo y las campañas mediáticas dirigidas a sembrar el desanimo en la ciudadanía. De esas reuniones, afirmó, salimos todos convencidos de que si se podía. Y se pudo.
La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede
Fidel, continuó el Presidente Raúl Castro al usar de la palabra en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo de Santiago, demostró que sí se podía transformar a Cuba en un gran polo científico, desarrollarla en los decisivos campos de la ingeniería genética e insertarnos en el foco cerrado de las elites internacionales y desarrollar el turismo pese al bloqueo norteamericano; construir pedraplenes en el mar para hacer de Cuba un archipiélago cada vez más atractivo obteniendo de nuestro recursos naturales crecientes divisas; que se puede resistir, sobrevivir y desarrollarnos sin renunciar a los principios ni a las conquistas del socialismo en el mundo unipolar y de omnipotencia de las transnacionales que rigió después del derrumbe del campo socialista de Europa y la desintegración de la URSS, dijo.
La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, enunció Raúl reiterando una idea ya expuesta, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios.
Estas palabras, que expresé hace más de dos décadas sobre quien, tras el desastre del primer combate en Alegría del Pío —del que pasado mañana se cumplirán 60 años—, nunca perdió la fe en la victoria, dijo, y recordó que 13 días después, ya en las montañas de la Sierra Maestra un 18 de diciembre del año mencionado, al reunir siete fusiles y un puñado de combatientes exclamó: «¡Ahora sí ganamos la guerra!».
Ese es el Fidel invicto que nos convoca con su ejemplo y la demostración de que sí se pudo, sí se puede, y sí se podrá, dijo Raúl.
Y el pueblo reunido en la Plaza santiaguera coreó: «¡Sí se puede!».
Fidel —retomó la idea—, demostró que sí se pudo, sí se puede y si se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en la construcción del socialismo y proseguir en el camino de la independencia de la patria.
Ante los restos de Fidel, en la plaza Antonio Maceo Grajales, en la heroica ciudad de Santiago de Cuba, juramos defender la Patria y el Socialismo, y juntos reafirmemos
todos la sentencia del Titán de Bronce: Quien apoderarse de Cuba recogerá el polvo de suelo anegado en sangre si no perece en la lucha, convocó Raúl.
¡Fidel, Fidel, Hasta la victoria siempre!, exclamó Raúl, y la Plaza estalló: Raúl, amigo, el pueblo está contigo.
 

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Yo soy Fidel!!! Fidel es nuestro líder, siempre estará junto a nosotros.
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