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Desde el micrófono: batea

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Publicado: 
Viernes, 13 Marzo 2015
Por: 
Antonio López Sánchez
Antonio López Sánchez
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Antonio López Sánchez
Comentarista deportivo Reinier González.

Arrrrrrrancan los 45 minutos del primer tiempo en un partido de fútbol, se canta un eterno goooooool o se celebra un jonrón. Detrás de la voz, que trasmite emociones del lado de allá de los micrófonos, se reconoce enseguida el ya inconfundible sello de Renier González. Su estilo desenfadado, sus frases chispeantes, su ingenio, y ese aire peculiar que lo hace identificar de inmediato, han calado en el gusto y el respeto de los aficionados de varios deportes en la teleaudiencia nacional. Esta vez, también del lado de allá, pero ante la grabadora periodística, el carismático narrador batea los envíos interrogantes de Pionero.

Aunque reconoce haber practicado diferentes deportes, la chispa de la narración fue el deseo que lo acompañó desde las más tempranas edades.

Hice deportes y no era bueno en casi nada. Practiqué fútbol, béisbol, ajedrez… En ajedrez llegué a ser Experto Provincial, pero no fui un gran jugador ni mucho menos. Siempre quise ser periodista deportivo, aunque no pude estudiar. Pero desde pequeñito estaba detrás de los números, de las estadísticas, siguiendo los deportes.

Recuerdo que me levantaba los lunes a comprar el LPV, la revista El deporte en la URSS, leía las páginas deportivas del Granma, de Juventud Rebelde… todo lo que podía sobre el tema.

Cualquiera que haya oído narrar a Renier González, recordará de inmediato su facilidad para manejar nombres, datos, posiciones, fechas y el sinnúmero de aspectos a tener en cuenta en una buena trasmisión de cualquiera de las artes del músculo. Para algunos esa soltura y capacidad se le atribuye solo a la buena memoria, algo de entrenamiento diario y hasta a algún don natural de la persona. Sin embargo, la respuesta a esos resultados en verdad avanza de la mano del sacrificio y el esfuerzo. Escuchemos qué responde este especialista a la pregunta de cuánto tiempo dedica a su preparación.

Muchísimo. No te puedo decir cuánto, pero es mucho, porque además, mi hobby es leer. Leer de deportes y de todo lo demás, porque si de deporte solo sabes, ni de deporte sabes. Tienes que tener cultura general. Un partido de fútbol puede durar tres horas y hay que pasarse ese tiempo improvisando. Ahí no estás leyendo nada, es al momento. Además, los deportes no son iguales para narrar; cada uno tiene sus baches, su propio ritmo, sus peculiaridades. Hay que ver muchas especialidades, de diverso tipo, para aprender, para prever las posibles variantes en cada momento. Porque, cuando narras, hay que contar lo que ocurre, pero también tienes que analizar las jugadas, lo que pasó y lo que puede pasar al momento siguiente, en fin… Me gusta leer aspectos técnicos, porque en el ámbito moderno hay cambios constantemente, nuevos niveles de estrategia, nuevas reglas… Hay diferentes sistemas tácticos en algunos juegos que si no los estudias no los puedes narrar. Oye, y eso no quiere decir que no tenga tiempo para mi familia, disfrutar y llevar una vida normal. En dos palabras, duerme menos y trata de prepararte más…

Con el pensamiento puesto en las muchachas y muchachos que hoy nos leen, y que quizás quieran seguir este camino en el futuro, Renier González batea el último lanzamiento. ¿Qué debe hacer quien quiera dedicarse a esta profesión?

Tiene que estudiar mucho, en primer lugar. Hay que saber de deportes y de otros temas. El conocimiento general es importantísimo. El profesor Eddy Martin era un ejemplo a seguir en ese sentido. Era alguien con mucha cultura, con el que podías hablar de diferentes asuntos. En general, los grandes maestros de la narración aquí, los que de alguna manera nos han inspirado y formado a todos, consciente o inconscientemente, cumplen con ese aspecto.

René Navarro, que ha sido mi narrador preferido. Héctor Rodríguez, que fue la voz que identificó al béisbol, y que además tuvo la fortuna de hacer la narración posiblemente más recordada en la historia del deporte de este país con esa victoria de Alberto Juantorena, en la carrera de Montreal 76.

Todos, personas muy preparadas. Eso hay que mantenerlo en nuestra narración. Para resumirte: quienes quieran ser narradores deportivos tienen que estudiar mucho. Además, saber que en esta profesión hay que respetar a todo el que te escucha. A veces trasmites para miles, o hasta millones, de personas. Y nunca creas que quien te escucha sabe menos que tú. Porque de todo el mundo se puede aprender.
 

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