Jueves, 15 de Noviembre de 2018 - 1:57 pm

El 31 de diciembre de 1958 parecía un día cualquiera.

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Publicado: 
Viernes, 22 Diciembre 2017
Por: 
Lucía Sanz Araujo
Imágenes: 
Tomada de Internet
Después de siete años de lucha el triunfo debía ser del pueblo. Aunque los diarios no salieron ese día, la noticia corrió como pólvora. ¡Ya era 1ro. de enero y la Revolución había triunfado!

Los cubanos, como de costumbre, celebrarían la cena de fin de año. Sin embargo, el presidente Fulgencio Batista sabía que era su última noche en la isla.

El dictador estaba al tanto de la situación en Santa Clara y Santiago de Cuba. Los revolucionarios habían derrocado con creces al enemigo y avanzaban estratégicamente.
Batista huyó con su familia y personas más cercanas, dejando al frente al mayor general Eulogio Cantillo. El avión del dictador despegó rumbo a la cercana isla de República Dominicana. Allí permaneció por un tiempo.
Llevaba consigo una fortuna considerable. Ante la salida del dictador, el líder de la Revolución, Fidel Castro, repetía: “¡Es una cobarde traición! ¡Una traición! ¡Pretenden escamotearle el triunfo a la Revolución!”
Poco después de la huida de Batista, el Comandante en Jefe, que se encontraba en el batey del central América, llamó al pueblo a la huelga general para derrocar el gobierno provisional y advertía: “¡Revolución sí; golpe militar no!”
Fidel sabía que la victoria no era cosa inmediata. No obstante, después de siete años de lucha el triunfo debía ser del pueblo. Aunque los diarios no salieron ese día, la noticia corrió como pólvora. ¡Ya era 1ro. de enero y la Revolución había triunfado!
La presidencia de la nación estuvo a cargo del exmagistrado de la Audiencia de Oriente Manuel Urrutia Lleó. Urrutia no tardó en sumarse al complot político de Washington para confundir y dividir a los cubanos; sin embargo, el pueblo lo expulsó del poder y dio paso al abogado Osvaldo Dorticós hasta que en 1976 Fidel Castro asumió la jefatura.
Tras la conquista revolucionaria algunos esbirros de la dictadura huyeron. No obstante, muchos fueron juzgados.

Entre ellos se encontraba el general Cantillo, quien cumplió años en prisión. Antes de finalizar la condena, Eulogio salió en libertad y se exilió hasta su muerte en Miami junto a los grupos contrarrevolucionarios.
La Revolución Cubana fue la primera en derrocar al imperialismo y se convirtió en un símbolo para América Latina. A partir de ese entonces nunca más Cuba estuvo en manos extrañas.

 

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