Sábado, 25 de Noviembre de 2017 - 4:51 am

Fiebre de caballos

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Publicado: 
Lunes, 14 Agosto 2017
Por: 
Isabel M. Echemendía Pérez y Katina Herrera Ponce
Imágenes: 
Ismael Almeida
Atletas de la escuela de equitación en la provincia de Artemisa.

Dos reporteras y un fotógrafo se aventuran. ¿El destino?: una escuela de equitación en la provincia de Artemisa. Durante el viaje alguien hace notar su asombro y, de paso, la duda sobre si existe o no tal sitio. Sin embargo, el equipo de Pionero sabe que es muy tarde para andar con rodeos, además, los contactos ya están hechos y las personas nos están esperando. Hay que llegar cuanto antes.

Al principio nos perdimos un poco. El parque y una iglesia como puntos de referencia nos llevaron hasta la guía de esta aventura. Se llama Niurka Meneses y es la directora del Combinado Deportivo de la provincia.  

Durante el trayecto, Niurka advierte que la escuela queda un poco lejos. En realidad está en las afueras. Es una finca y todo el mundo la conoce por “La Recría”. Desde hace más de treinta años este sitio funciona como centro de reproducción y escuela de equitación. Todavía no hemos visto a los jinetes, pero la entrada desvela el lugar.

Justo ahí, en la pista, practican los protagonistas de esta historia. Algunos ya logran saltar más de lo que miden, como el pequeño Bryan Cardó, quien con solo once años alcanza 1.10 m. Son atletas peculiares porque la equitación es un deporte de pareja. Resulta un binomio entre el jinete y el caballo, el uno no existe sin el otro.  

El entrenador más joven nos recibe y explica con detalles el arte de esta disciplina. Para Alexeis Hernández cabalgar es una pasión. “La equitación es el arte de montar a caballo con agilidad, maestría y destreza. Todo buen jinete es un buen equitador”.

Licenciado en Cultura Física, desde entonces se ha dedicado a formar jinetes de primera línea, entre ellos: Jesús Miguel Correa Fabelo, quien fuera ganador del evento internacional El Cortijo 2015, celebrado en Guatemala.

Hernández indica que este es el único hipódromo activo en el país. El Comandante de la Revolución Guillermo García Frías es su máximo representante. La escuela tiene caballos purasangres, o sea, ejemplares aptos para practicar este deporte. Son animales importados provenientes de Holanda, Bélgica o España.

“Tenemos en esta finca más de 300 caballos. De ellos solo 32 están activos en el deporte. El caballo para la equitación tiene ciertas características, una de ellas es que debe ser un animal fuerte, robusto, así como equilibrado y flexible”, agrega el entrenador.

Cuba cuenta con cinco escuelas de equitación distribuidas en las provincias de Granma, Holguín, La Habana, Camagüey y Artemisa. En los meses de noviembre y diciembre se efectúa la competencia nacional en Bayamo.

Este deporte ecuestre se inicia desde edades tempranas e implica los conocimientos sobre el cuidado de los caballos. Según el profesor Alexeis, lo primero que aprende un atleta es a familiarizarse con el animal. Las categorías en la equitación se conforman a partir de los niveles de salto. El entrenador destaca:

“Hasta los doce años ellos compiten en la categoría preinfantiles, y a partir de los trece años pasan a la infantil. La altura es más compleja, aproximadamente de 1 m o 1.10 m. A los dieciséis años integran la categoría juvenil y con dieciocho años compiten en la de adulto, cuyo estándar es de 1.30 m”.

El virtuosismo de un jinete no solo se mide por el salto. La equitación constituye una disciplina de mucha táctica y requiere recursos. Se considera un deporte de elite.

Miguel Díaz lleva más de 45 años en el oficio, de ellos más de treinta los ha dedicado a la docencia. Primero fue atleta de la selección nacional y ahora entrena a los profesionales. A pesar de las carencias en los implementos, Miguel ha seguido ejercitando al equipo.

“Este deporte no se asimila en seis meses ni en un año, necesita tiempo de aprendizaje y experiencia, a veces resulta muy técnico. Yo tengo 57 y todavía compito. Lo peor que le puede pasar a un jinete es perderse en el recorrido. Si salta un obstáculo que no debe, queda descalificado. El talento se mide por la inteligencia y, sobre todo, por la sincronización del atleta y el caballo”, precisa Miguel.  

Con solo trece años Iván Pedro Otaño Sánchez ya tiene en su itinerario un evento internacional. El Cortijo, con sede en Guatemala, es el certamen que agrupa a más de veinte países practicantes de esta disciplina. El sueño de Iván es ser entrenador. Sobre sus experiencias nos comenta:

“Estoy en séptimo grado y llevo un año en la equitación. Fui a Guatemala a competir en la categoría infantil. Me fue bien, la yegua que me tocó era buena, pero estaba nerviosa. Se espantaba en uno de los obstáculos. Yo intenté de nuevo, hasta lograr el salto”.

Según el entrenador Hernández, la historia de Manuel Pando fue atípica. Sin matricularse llegó a “La Recría” con una carta de autorización de sus padres y le dijo al profe que él iba a entrar, sí o sí. Manuel ya se ha caído de un caballo y ha perdido el conocimiento, sin embargo nada de eso le impide seguir en esta disciplina.

Como ves, estos atletas tienen sus crónicas particulares. La mayoría vive en Artemisa. En algunos casos han sido el azar o la curiosidad lo que los han llevado hasta este sitio. No obstante, a todos los une la pasión por los caballos.

 

Entrenando sus atletas.
Practicando el salto.
Entrada a la Escuela de Equitación de Artemisa.
Alexeis Hernández, entrenador más joven de la escuela de equitación de Artemisa.
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