Sábado, 22 de Septiembre de 2018 - 7:25 am

La Filatelia cubana tiene ya sus 7 maravillas (II)

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Lunes, 9 Noviembre 2015

UNA MARCA PARA LA HISTORIA DEL CORREO
Pudiera parecer una actividad rutinaria, acudir a cualquier oficina de correos para enviar cartas, aerogramas o tarjetas postales; imponer o recibir giros postales nacionales y además efectuar cobros y pagos, por solo citar algunas de las operaciones más comunes, dentro de una amplia red de servicios que brinda el correo, con más de 1000 oficinas en todo el país.
¿Imaginas desde cuándo existe un correo organizado en nuestro país? Te cuento que los antecedentes de la actividad postal en Cuba se remontan a una fecha tan distante como el siglo XVIII. Entonces, a la solicitud efectuada en 1754, por el entonces gobernador Francisco Cagigal de la Vega a los reyes de España para crear un servicio de correos, además de del cargo de Correo Mayor, se le unió la del Obispo de Cuba, Pedro Agustín Morell de Santa  Cruz.
La autorización llegó respaldada por Real Orden del 26 de agosto de ese año, pero como toda aplicación de la legislación tardaba, en diciembre de 1755 fue que se legalizó el primer Reglamento sobre Correos.
Este permitía un viaje mensual de ida y regreso entre La Habana y Santiago de Cuba, con paradas en Guanabacoa, Matanzas, Santa Clara, Sancti Spiritus, Puerto Príncipe – actual ciudad de Camaguey- y Bayamo, donde se recogían o entregaban las cartas que podían llegar incluso desde otras zonas distantes de la ruta establecida. De esa manera, quedó organizado el primer servicio de correos en la Isla, en marzo de 1756.
Las cartas que se transportaban mostraban un cuño o marca postal – ten presente que todavía no existían los sellos de correos- con el nombre del pueblo o ciudad de la ruta en que se recibía por el correo y en ellas se anotaba el importe de la tasa a cobrar en el punto de destino.
De aquella época, el Museo Postal Cubano José Luis Guerra Aguiar atesora una valiosa carta originada en La Habana dirigida a Santiago de Cuba y fechada en 1760, con la marca postal HAVANO. Esta es la marca prefilatélica más antigua que se conoce en Cuba y constituye una pieza única, hasta el momento.
Este valioso documento se encuentra expuesto en la Sala Cuba del museo y ha sido reproducido en varias emisiones de sellos, por ejemplo en 1973 y 1985, además de la ya comentada emisión dedicada a las 7 Maravillas de la Filatelia Cubana, lo que amplía la posibilidad de admirar esta pieza tan singular.
 

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