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Más iguales QUE DIFERENTES

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Publicado: 
Sábado, 14 Junio 2014
Por: 
Katina Herrera Ponce
Katina Herrera Ponce
Imágenes: 
Ilustración Saroal
Ilustración: Saroal

El ser humano se compone de dos sexos: hembra y varón. Ambos tienen la misma dignidad y merecen el mismo respeto, aunque en líneas generales hay ciertas características biológicas que diferencian a las hembras de los varones. Estas no significan que un sexo sea más importante, ni mejor, ni superior que el otro, pues cada uno aporta características y funciones distintas.

El hecho de ser hombre o mujer no está determinado por los órganos sexuales exclusivamente, pues esto también incluye una combinación compleja de creencias y comportamientos.

Claramente, aunque la sociedad imponga un conjunto de normas con respecto a lo que es masculino y femenino, estas no engloban cómo nos sentimos realmente, cómo nos comportamos o nos definimos a nosotros mismos.

Todos los hombres tienen rasgos considerados femeninos y todas las mujeres tienen rasgos considerados masculinos. Asimismo, podemos mostrar rasgos diferentes en momentos distintos. Las culturas enseñan que los hombres y las mujeres son opuestos en muchas formas y la verdad es que tenemos más similitudes que diferencias.

Tomar conciencia del propio cuerpo es fundamental, no solo para vivir una sexualidad más sana y placentera, sino para vivir mejor.

Cada persona tiene sexo, género e identidad de género como aspectos de su sexualidad.

El sexo es biológico. Incluye nuestra composición genética, nuestras hormonas y nuestras partes del cuerpo, como los órganos reproductivos y sexuales.

El género se refiere a las expectativas de la sociedad sobre cómo deben pensar y actuar las niñas y los niños, las mujeres y los hombres. Es el estado biológico, social y legal que nos identifica.

La identidad de género hace referencia a cómo nos sentimos con respecto a nuestro género y a nuestros roles de género y cómo los comunicamos a través de la ropa, la conducta y la apariencia personal desde que somos muy pequeños. Son comportamientos que nos inculcan los padres y la familia, la religión y la cultura, así como el mundo exterior, incluso la televisión, las revistas y demás medios de comunicación.

Tradicionalmente se han asociado unos estereotipos a los varones y otros a las mujeres. Así, se consideraba que todo ser humano nacido varón tenía que ser valeroso, inteligente, fuerte y ganar mucho dinero para mantener a su familia. Del mismo modo, toda mujer debía ser bella, débil, inocente y tener como objetivo vital el casarse y tener hijos. Sin embargo, hoy sabemos que tanto varones como mujeres pueden realizar numerosas tareas que inicialmente estaban vetadas e incluso dedicarse profesionalmente a ellas.
 

Comentarios

Este artículo está muy bueno, pero quisiera que trataran el tema de la orientación sexual, si es posible muchas gracias.
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