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Manifiesto de Montecristi: programa de lucha en la Guerra del 95

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Publicado: 
Viernes, 24 Abril 2015

Considerado por muchos como el programa de lucha del pueblo cubano durante la Guerra de 1895, el Manifiesto de Montecristi fue suscrito el 25 de marzo de ese propio año.
Firmado por José Martí y Máximo Gómez, el principal documento programático de la nueva contienda perseguía por objetivo fundamental exponer ante el pueblo cubano y el resto del continente los objetivos de la guerra recién comenzada el 24 de febrero.
Su contenido es el resultado de un proceso de maduración por parte de José Martí, respecto a la necesidad de dejar sentado desde los propios inicios las cuestiones elementales que caracterizaban esta nueva etapa.
Teniendo en cuenta las frecuentes campañas desarrolladas por las autoridades coloniales, así como algunos cubanos renegados y temerosos, se dejaba claro, desde las primeras líneas, que la guerra no era promovida o propiciada de manera unilateral por un grupo en particular, sino el resultado de la tenaz oposición del pueblo cubano al colonialismo español.
Había que evitar a toda costa que en la mente de alguien se albergase nuevamente la idea de que era una cuestión de venganzas o aspiraciones de un sector por alcanzar el poder.
En tal sentido aclaraban que la guerra no era contra el español humilde y trabajador que se ganaba el sustento honradamente en un hogar pacífico.
Pero más que aclarar que esa guerra no era contra el español, los firmantes dejaban muy claro la necesidad imperiosa de desterrar de la mente de todos los cubanos el infundado temor y odio a la raza negra: “(…) solo los que odian al negro, ven en el negro odio (…)”, apuntaban.
Y es que los recuerdos de la tenaz campaña racista desplegada durante la Guerra
Chiquita aún seguían vivos en la mente de todos, y en especial de José Martí, quien durante toda la etapa preparatoria de la guerra en reiteradas ocasiones había tocado tan sensible tema.
Paso contiguo a la lucha armada sería el establecimiento de una República, algo hasta esos momentos nunca contemplado, de ahí el espacio que se le dedicó a dicha cuestión, dejando muy bien sentada las características que esta tendría.
“Desde las raíces se ha de constituir la patria con formas viables, y de sí propias nacidas, de modo que un gobierno sin realidad ni sanción no la conduzca a las parcialidades a la tiranía”
Sería este un principio primordial en las líneas del Manifiesto, reiterando que el objetivo no era crear una república al estilo de las latinoamericanas ajustada a moldes extranjeros.
También este principio de república que debía instaurarse en la Isla ya había sido tocado con anterioridad por Martí, que en reiteradas ocasiones había planteado la necesaria representación de todos los sectores cubanos en el gobierno, desde el temprano 1876 había escrito:
“La voluntad de todos, pacíficamente expresada: he aquí el germen generador de las repúblicas”
Finalmente quedaban expuestas en el Manifiesto las claras ideas latinoamericanistas cuando planteaban que la guerra de independencia de Cuba era expresión del “(…) servicio oportuno que el heroísmo juicioso de Las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones americanas y al equilibrio aun vacilante del mundo”.
De manera casi inmediata se indicó la reproducción de este material. Poco tiempo después partirían ambos líderes hacia Cuba para hacer realidad sobre el suelo patrio lo preceptuado en el Manifiesto de Montecristi.

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