Lunes, 24 de Septiembre de 2018 - 1:31 pm

Mi familia… más que un dibujo

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Publicado: 
Viernes, 16 Octubre 2015
Por: 
Katina Herrera Ponce
Katina Herrera Ponce
Imágenes: 
Saroal
Ilustración: Saroal.

En tu familia adquieres un nombre, aprendes a amar y ser amado, descubres quién eres, asumes roles de conducta, creas hábitos, te comunicas y estableces patrones para tus relaciones afectivas.

Pero… a veces, las cosas no funcionan bien. Entonces, ¿cuándo una familia puede ser disfuncional?

Cuando existen:

Límites rígidos o difusos que deterioran la formación de la identidad, dificultan la autonomía e invalidan el desarrollo personal.

Rígidos: los miembros de la familia no permiten la entrada a su espacio vital de otros miembros fuera del sistema familiar o incluso de los propios miembros del sistema en las decisiones.
Ejemplo: hijos no pueden opinar en una decisión de los padres.

Difusos: los miembros de la familia se involucran todos con todos.
Ejemplo: yo decido por ti, tú decides por mí.

Poca adaptabilidad a los cambios que se dan en la familia como respuesta a determinados eventos o crisis familiares.
La familia hace resistencia a una situación específica; entonces se mantiene enquistada en los mismos roles, las mismas normas y no cambia su sistema de relaciones ni de comunicación. Ejemplo: la enfermedad de un familiar, la emigración de un familiar, cambio de la edad escolar a la edad adolescente, llegada de un nuevo miembro.

Comunicación encubierta e indirecta inefectiva porque crean dobles mensajes. Trae como consecuencia que no se logren negociar las reglas, las normas, los espacios. Se caracteriza por maniobras y chantajes emocionales.

Reglas y normas no precisas, no definidas, no pautadas, no negociadas por todos los miembros de la familia. Todo el mundo hace lo que quiere hacer.
Estilos educativos sobreprotectores, negligentes e inconsistentes que invalidan el desarrollo emocional y efectivo.

Sobreprotectores: No permiten que un miembro, por sí solo, pueda enfrentar o realizar determinadas tareas.

Negligentes: Existe abandono de la educación de los hijos que conlleva a no preocuparse por los estados afectivos y
muchas veces cubrir solo las necesidades materiales.

Inconsistentes: No hay congruencia a la hora de marcar un estilo educativo. Ejemplo: las cosas son un día de una manera y un día de otra.

Pero… no te alarmes si en estos momentos existen en tu familia indicadores de disfuncionalidad, pues no siempre pueden
ser totalmente funcionales o totalmente disfuncionales. Ten en cuenta que atraviesas una edad de cambios porque dejas de
ser un niño para convertirte en un adulto… y la dinámica familiar no escapa de ello.Puede serte difícil, pero acércate a tus
padres, trata de tener con ellos una comunicación abierta donde se puedan lograr límites flexibles, normas bien negociadas y
estilos educativos que faciliten tu desarrollo emocional.

No lo olvides: el éxito lo alcanzas en la medida en que tu dinámica cotidiana te propicie posibilidades de realización personal;
pues, de seguro, así serás una persona con una posición más sana e independiente ante la vida.

* Asesoría: Lauren Lara Marquez, profesora, investigadora y miembro del grupo de familia de la Facultad de Psicología
de la Universidad de La Habana.

 

Ilustración: Saroal
Ilustración: Saroal
Ilustración: Saroal.
Ilustración: Saroal.

Comentarios

Esos aspectos se abordan en las crisis para transitorias, son aspectos que las familias deben tener en cuenta en aras de solucionar los diferentes conflictos que se le presentarán.
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