Lunes, 22 de Mayo de 2017 - 10:42 pm

Para vivir un sueño

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Publicado: 
Lunes, 15 Mayo 2017
Por: 
Marcía Rodríguez
Imágenes: 
Ismael Almeida

¡Somos una isla en el mar y un continente en el corazón de los humildes! ¡Arroyo, campeón! Así daba comienzo la sesión de entrenamiento, a la que asistió Pionero, en el consejo popular Mantilla del capitalino municipio de Arroyo Naranjo.
Un viejo cine sirve de academia a alrededor de 87 estudiantes de Tae Kwon do que, en el recién finalizado tope nacional, aportaron a la capital seis preseas de oro, una de plata y dos de bronce. Con el jovencísimo profesor Antonio Javier Pujada Laurencio, conversamos:
Yo fui alumno de esta academia nombrada Lobos de Arroyo Naranjo, y del Proyecto Comunitario Hugo Rafael Chávez Frías. Comencé a los seis años y me forjé con los profesores Nelson y Marcos. Fui campeón provincial y nacional y me inicié, como entrenador, en septiembre de 2016. Tengo veintiún años y soy segundo Dan.
Hacemos captaciones por las escuelas. Basta con que les guste el deporte para ingresar aquí. Nuestro objetivo, además de adiestrarlos en la práctica del combate, es enseñarles valores, disciplina y lograr no descuidar la docencia, porque para ser un buen taekwondista, hay que ser un buen estudiante.
En esta edición nacional no estuve como entrenador, pero los muchachos no se sintieron solos, yo los apoyé. Les prometí que iría y… fui. Nuestra academia obtuvo las seis medallas de oro con las que se alzó la capital. Estoy muy contento con ellos y con mis activistas. El sueño de esta categoría pioneril es ser campeones nacionales y hemos vivido ese sueño”.
Amaury Palacios Romero, árbitro nacional, jefe de regla de arbitraje de Tae kwon do de la provincia de Mayabeque y activista voluntario de la academia Lobos de Arroyo Naranjo, precisó:
“Este es un deporte que moldea la conducta porque quien es valiente no es agresivo. Lo que más me llama la atención de esta escuela es uno de sus parámetros fundamentales. Como bien dijo el Che: ‘la universidad se pinta de rubio, de blanco, de negro, de mulato, de obrero y de campesino’. Aquí viene cualquier niño, no demeritamos a ninguno y de cualquiera sacamos un campeón. Llevamos tres años consecutivos dominando las categorías pioneriles y esperamos mantener este hermoso primer lugar para el próximo”.
Pero el vetusto cine de Mantilla no alberga solamente a los teakwondistas. Un proyecto más grande y hermoso habita entre las calurosas paredes sin ventanas y el techo de cinc. De este nos habla Juan Jesús Álvarez Posada, su líder:
“El artífice del proyecto fue el profesor Nelson Torres García, quien hace tres años pidió la baja, pero siempre está en nuestros corazones. Yo llevaba muchos años siendo el jefe del consejo de padres —pues mis dos hijos estudian en la academia— y me propusieron para liderar el proyecto que primeramente se nombraba como la escuela de Tae kwon do, Lobos de Arroyo Naranjo, y luego del deceso de nuestro entrañable amigo bolivariano, asume el nombre de Hugo Rafael Chávez Frías.
Los principales hacedores de esta idea son los pobladores, los padres, las familias. Ellos realmente inciden en el desarrollo de la comunidad aquí, en Mantilla, quizá el consejo popular más poblado del municipio Arroyo Naranjo. También hemos recibido apoyo de los compañeros de las FAR que nos han asistido con el acondicionamiento de este cine
Nos enorgullece saber que atletas de alto rendimiento salieron de esta academia y la mayoría de los taekwondistas de las categorías 13-15, que ahora están en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar, comenzaron su formación aquí.
El nuestro es un proyecto deportivo-cultural. En el festival de la Bahía de La Habana obtuvimos primer lugar en varias modalidades. También incidimos en que a partir del 2012 se rescatara el Campamento de Pioneros Volodia. Tenemos un estudio de bonsáis, un grupo de baile folklórico, y el trabajo de alambrería, pero no hemos recibido apoyo del gobierno ni de la dirección de cultura municipal.”
A pesar de esto, el proyecto es un hecho. Amerita que se le tenga en cuenta y  se multiplique en todos los municipio del país. A final de cuentas… garantizar el futuro no tiene precio.
 
Dice Yania Aguirre Crespo, campeona panamericana:
“Los Lobos fue mi primera academia. Comencé con el profesor Nelson. De aquí salieron buenos atletas que llegaron hasta el equipo nacional, como yo.
Los dos años transcurridos en esta escuela los recuerdo con mucho cariño. Nos llevábamos muy bien, como una gran familia.
Considero que este es un proyecto muy importante, sobre todo porque está en una zona problemática de Mantilla. Creo que ha sido una bendición y ha logrado rescatar a algunos muchachos que hubieran terminado en malos pasos”.
Habla el futuro:
Luis Enrique Estrada Rodríguez (doce años, medalla de oro):
“Empecé como espectador, venía a ver los entrenamientos con mis padres. Me fue interesando y me apunté a los cinco años. Ahora soy cinta azul punta roja.
Me sentí muy orgulloso con mi medalla. Yo se la había prometido a mis padres y, cuando la obtuve, se las regalé.
Para quienes quieran incorporarse les digo que siempre le hagan caso al profesor, nunca falten a los entrenamientos y sirvan de ejemplo hasta llegar a ser una gloria deportiva de Cuba.”
Estéfany Blanco Vizcay (doce años, medalla de oro):
“Desde los seis años lo practico. Cuando gané fue una gran alegría porque para eso me he esforzado todo el año. Quiero ser campeona panamericana, olímpica y alcanzar el décimo Dan.”
Arquelys Marco Ruán (once años, medalla de oro):
“Me incorporé a los seis años. Esto es lo que quiero ser hasta llegar al equipo Cuba. Estoy muy feliz con mi título.”
Maidolis Pérez González (doce años, medalla de oro):
“Vine a apuntarme a los siete años y desde el inicio me encantó el cariño con el que los profesores me trataban.
Con la medalla de los juegos me sentí muy feliz porque es una meta más que alcancé después de años de trabajo. Creo que este es mi futuro.”
Ronald Damián Aguirre Ramos(once años, medalla de bronce):
“Desde chiquitico venía a ver los entrenamientos y me gustó el deporte. Empecé a los siete. En estos juegos pude haber hecho más, pero para la próxima vez será.”
Isiel Goicochea Hernández (once años):
“Quiero ser campeón. En estos juegos no obtuve medallas, pero no me desanimo.”
Jesús Álvarez Rodríguez (catorce años):
“Soy cinturón rojo punta negra y el árbitro más joven de la academia. Me gusta el arbitraje porque se trata de impartir la disciplina dentro de un combate. El Tae Kwon do es un arte marcial que me permite fortalecer mis músculos y defenderme.”
Josué Álvarez Rodríguez (ocho años):
“Me gusta el deporte porque es educativo y me permite honrar a Fidel. ¿Qué si quiero estudiar otra cosa?... No sé, lo estoy pensando.”

 

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