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Porque de riesgos se trata (I)

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Publicado: 
Lunes, 12 Enero 2015
Por: 
Katina Herrera Ponce
Katina Herrera Ponce
Imágenes: 
Saroal y Jesús
Ilustración: Jesús.

El nacimiento de un hijo es considerado como un acontecimiento natural y feliz para la mayoría de las parejas. Seguro conoces la historia de cómo te concibieron. Quizás fuiste una sorpresa, un logro después de muchos estudios genéticos, una decisión controversial o el fruto de la planificación de tus padres. Claro, esto solo es posible cuando eres adulto y tienes una vida forjada por tus propias manos.

Pero si estás comenzando a vivir tu adolescencia, te acabas de enamorar por primera vez, todo es confuso… ¿crees que puedas arriesgarte a concebir un hijo cuando te falta tanto por crecer?

El comienzo cada vez más temprano de prácticas sexuales en las adolescentes da lugar, en no pocos casos, a embarazos o partos no deseados que implican asumir una maternidad precoz en una persona que aún no ha alcanzado su completa maduración.

Las adolescentes corren un riesgo mayor de complicaciones obstétricas y están más expuestas a morir durante el embarazo y el parto. Son muy frecuentes los partos prematuros porque el útero puede resultar poco desarrollado para contener una criatura durante 40 semanas y, además, el parto puede ser muy prolongado e incluso complicarse por la posible estrechez de la pelvis, que aún está creciendo. Estas complicaciones obstétricas están casi siempre relacionadas con la inmadurez biológica, pues todavía no se ha completado el crecimiento y desarrollo de los órganos del aparato reproductor. Además, existen pruebas de que la toxemia o preeclampsia, afección muy grave para la vida, se presenta mayormente en este intervalo de edad. La hipertensión arterial se eleva, lo que puede afectar el sistema nervioso central y provocar convulsiones y desprendimiento prematuro de la placenta con alto riesgo para la vida de la madre y el niño. También son más comunes las infecciones vaginales, la anemia y la mala alimentación del adolescente, lo que repercute en el bajo peso del niño al nacer, según indica la especialista en Ginecobstetricia Dianelys Cruz Silva.

Pero las consecuencias del embarazo a esta edad no terminan aquí.

Sería el comienzo de un camino de obstáculos difíciles de superar, pues entorpecen las oportunidades de superación, limita el tiempo libre y compromete la situación económica y el bienestar emocional, por el tremendo impacto psicológico que ejerce el embarazo a edades tempranas y su repercusión en el desarrollo personal y social.

Cuando una adolescente lleva a término un embarazo tiene que asumir el reto de desempeñar el rol  de madre, enfrentarse a una nueva situación, debe ser responsable del cuidado, atención y educación de su hijo cuando aún no ha consolidado su formación y desarrollo, y atraviesa una crisis psicológica como expresión de la búsqueda de independencia, necesidad de autonomismo y libertad…, nos explica la psicóloga Dra. Lourdes Ibarra, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Por lo tanto, no basta con desarrollar políticas serias de salud, se hace necesario llevar a cabo una educación sexual desde edades tempranas, que sea efectiva y tenga como objetivo priorizado dar a conocer toda la información necesaria en estos temas con el propósito de lograr una disminución de las tasas de embarazo en este grupo etáreo.

QUE DICE MAMÁ

Cuando se es madre, se tiene en las manos la responsabilidad de encauzar una vida nueva a la que se le ha dado origen. (Maricela).

Es indudable que para asumir la misión de ser madres necesitamos estar orientadas en relación con toda la grandeza, dignidad, responsabilidad, alcances y límites que ello implica. (Nancy).

No son pocas las mujeres que, al convertirse en madres, comprueban que la realidad es muy distinta a lo imaginado y soñado, pues no han tenido una suficiente preparación que les permita manejar mejor esta nueva situación. (Maribel).

Con la llegada de un hijo se producen numerosos cambios en la vida cotidiana de una mujer, por lo que si no existe un adecuado manejo de la situación puede crearle dificultades y tensiones. (Viviana).

Si para las mujeres adultas, la tensión psicológica de la crianza de los hijos es considerable, para una madre adolescente resulta abrumadora. (Elaine).

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