Miércoles, 17 de Enero de 2018 - 7:54 am

Reflexionar a tiempo

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Publicado: 
Miércoles, 16 Diciembre 2015
Por: 
Katina Herrera Ponce
Katina Herrera Ponce
Imágenes: 
Cortesía CENESEX
Cortesía CENESEX

Muchas investigaciones se llevan a cabo acerca de las infecciones de transmisión sexual, las cuales generan gran cantidad de información.

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida) es el conjunto de enfermedades de muy diversos tipos que resultan de la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), el cual provoca un deterioro en el sistema inmu­nológico, lo que da lugar a que el organismo no pueda defenderse de virus, bacterias, hongos y parásitos.
La infección por VIH —que produce en sus estados avanzados el sida— se adquiere a través del intercambio de fluidos como la sangre, el se­men, la mucosa vaginal y anal. Otros, como las lágrimas y la saliva, contienen el virus en menores cantidades, de manera que la posibilidad de ad­quirirlo a través de ellos es prácticamente nula.
Las formas más frecuentes de contraer el VIH son: las relaciones sexuales sin condón, el uso de jeringas y de otros instrumentos punzocortantes infectados, la transfusión de sangre o de produc­tos derivados de la sangre contaminados con el virus y la transmisión por vía perinatal de una ma­dre a su hijo durante el parto o al amamantarlo.
Según un trabajo elaborado en el año 2007 por científicos de las universidades de Ulm y Hannover, en conjunto con cien­tíficos españoles, se ha descubierto una proteína en el semen humano que facilita la transmisión del virus VIH. Esta proteí­na es llamada SEVI y desempeña un rol de facilitador para la propagación de la infección, con concentraciones de VIH en semen que de otro modo jamás hubieran producido contagio.

No todos los pacientes infectados con el virus VIH tienen sida. El criterio para diagnosticarlo ge­neralmente requiere:
- Un recuento absoluto de las células T CD4 menor a 200 por milímetro cúbico.
- La presencia de alguna de las infecciones oportunistas típicas —como la neumonía atípica y la meningitis atípica—, causadas por agentes incapaces de producir enfermedades en perso­nas sanas.

La destrucción progresiva de las células T CD4 puede traer como consecuencia también la pre­sencia de algunas neoplasias —cáncer— que no ocurrirían en personas sanas. El VIH, además, es capaz de infectar células cerebrales, lo que pro­voca algunas afecciones neurológicas.
Actualmente existen medicamentos, llamados antirretrovirales, que inhiben enzimas esenciales, con lo que reducen la replicación del VIH. De esta manera se frena el progreso de la enfermedad y la aparición de infecciones oportunistas.
Los beneficios de un buen manejo, desde sus fases más tempranas, son incuestionables y está demostrado que el abandono del tratamiento o no asumirlo con responsabilidad conducen inva­riablemente a la muerte. Tú todavía estás a tiempo: reflexiona.
* El 1ro. de diciembre se celebra el Día Mundial de la lucha contra el sida.
 

Comentarios

Cualquier persona puede ser infectada por cualquier tipo de enfermedad, aun teniendo una relación estable, creo que lo mejor es no rechazar a una persona enferma ni juzgarla porque uno no se imagina como se siente un persona enferma, ni el complejo que siente.
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