Lunes, 11 de Diciembre de 2017 - 12:49 am

Tatuaje: desfile de colores y formas

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Publicado: 
Sábado, 22 Abril 2017
Por: 
Aracelys Bedevia
Imágenes: 
Tomada de Internet
Tatuaje hecho en la espalda de una mujer.

Motivados por una tendencia que ha ganado adeptos en el mundo occidental, algunos adolescentes y jóvenes, de ambos sexos, portan sobre su piel, fundamentalmente en hombros, manos, cuellos y tobillos, los más variados tatuajes. Algunos se los hacen por “moda” e imitación ―modelos, estrellas del cine y televisión y deportistas exhiben tatuajes. Otros para llamar la atención o porque lo consideran una manera de “probar algo nuevo”, un estilo de vida alternativo, un acto de independencia y rebeldía, un símbolo de erotismo.

Una pequeña flor fue el dibujo elegido por Verónica para adornar su piel. “Quería estar a la moda. Mi mamá fue conmigo y se hizo un tribal; realmente yo fui quien la acompañó y me embullé también a tener uno. Ambas nos aseguramos de observar el proceso de selección de las agujas, e incluso de que las abrieran delante de nosotras”, dijo.

Cristian, uno de los amigos de esta joven de quince años, tiene a un Che grabado en su espalda. “Conozco el peligro de tatuarse, pero me atreví a hacerlo porque realmente lo deseaba. Traté primero de asegurarme de las condiciones de higiene”.

Ana Laura y Alejandro no recibieron el apoyo de los padres ni se lo informaron previamente. “Por poco les da un ataque; pero como no tiene remedio, se han acostumbrado”, expresaron.

Elena, de catorce años, busca con ansiedad el modo de hacerse un delfín y aunque dice estar informada en cuanto a los peligros considera que “no se puede pensar solo en lo malo”. A María Carla, de igual edad, nunca le ha pasado por la mente hacerse uno. “¡Ni muerta!”, exclamó, e interpretó como un insulto la pregunta. “Lo veo antiestético. El que se lo hace es porque está inconforme con su belleza y busca en el tatuaje lo que no puede encontrar en sí mismo”.

Por una razón u otra, lo cierto es que el tatuaje ha ganado adeptos en las sociedades modernas. Incluso, muchos de los que no muestran interés en incorporarlo a su imagen, aseguran que les gusta pero que no se atreven a realizárselos por prejuicios, pues todavía en la mayoría de los hogares cubanos es mal visto tatuarse la piel.

Un dibujo de cuidado

El psicólogo Humberto García, quien ha realizado una vasta investigación sobre el tema, considera que los móviles para tatuarse varían con las épocas y las condiciones sociopolíticas en las cuales tiene lugar este fenómeno.

“La confluencia de múltiples causas socio-psicológicas, entre las que se encuentran la moda y la propaganda comercial, inciden de manera significativa en el interés por tatuarse. Unos lo hacen para no quedarse atrás. En otros responde a un impulso desprovisto de argumento sólido o puede ser resultado de un sentimiento religioso que lleva a grabarse la imagen de algún santo de su adoración. Existen personas en las que ese interés responde a un fin identitario o de pertenencia”.

Es obvio que la persona que se tatúa corre el riesgo de contraer una infección porque la piel es un órgano que tiene, entre sus funciones principales, la de constituir una barrera de defensa de nuestro organismo. Y un tatuaje es una herida punzante que se realiza penetrando la piel con una aguja e inyectando tinta. La aguja no se queda a nivel de epidermis ―la capa superior de la piel que continuamos produciendo y cambia a lo largo de la vida― sino que entra a la dermis, que es más profunda.

El pigmento que se utiliza actúa como una sustancia extraña al organismo y puede producir una reacción alérgica. Existe, además, la probabilidad de contraer infecciones virales, como la hepatitis y el VIH-sida, o irritaciones severas. Las partes de mayor riesgo son, fundamentalmente, los genitales o zonas periféricas, debido a las características de la piel en esas áreas, la cercanía a las mucosas y la posibilidad de adquirir una infección por el contacto con secreciones corpóreas.

Si un tatuaje no cura adecuadamente origina cicatrices y, en dependencia de las características de la piel del individuo, provoca la aparición de queloides ―crecimiento excesivo de tejido cicatrizal en el área de la herida. También algunas personas deciden posteriormente quitárselo y les deja una huella.

Los utensilios empleados para hacerlos deben estar completamente estériles y esto solo se logra con material desechable, que no todos los que se dedican a tatuar poseen.

Es importante asegurarse de que en el lugar elegido para tal fin se cumplan las medidas sanitarias y estén al día con las vacunas, en especial contra la hepatitis y el tétanos. Si el individuo tiene un problema de salud, como una afección coronaria, enfermedades cutáneas, alergias, diabetes y ―en el caso de la mujer― si está embarazada, debe preguntarle a su médico de familia acerca de las precauciones a tomar. Las señales de infección incluyen enrojecimiento o sensibilidad excesivos alrededor del tatuaje, sangrado prolongado, pus o cambios en el color de la piel.

Es cierto que los tatuajes no tienen que ser permanentes, como algunos piensan. En la actualidad existen métodos que intentan eliminarlos ―láser, extracción quirúrgica, dermoabrasión, escarificación...—, pero quienes han acudido a ellos afirman que duelen más que el tatuaje mismo y no siempre son efectivos. Además, como toda moda, es posible que con el tiempo dejen de resultar atractivos.
 

Tatuaje de un tigre en el pecho de un hombre.
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