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Trap: ¿sucesor del reguetón?

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Miércoles, 7 Febrero 2018
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Tomada de Internet
Imagen de algunos exponentes del trap en Latinoamérica.

A muchos de los estudiantes de la Secundaria Básica Urbana Carlos J. Finlay, del municipio habanero Plaza de la Revolución, les gusta un ritmo relativamente nuevo en el mercado musical de Latinoamérica que se nombra trap. La mayoría de ellos escolares se apasionan por estas canciones que hablan constantemente de sexo, drogas y mujeres; aunque no demuestran un argumento convincente para justificar su preferencia por el género.
Las fiestas cubanas actuales, sobre todo las juveniles, también han sumado a su agenda musical el trap, además de los habituales temas de reguetón que están de moda en el ámbito nacional o internacional.
Sucede habitualmente que las personas que simpatizan con estos ritmos no perciben la diferencia melódica entre ambos. Sin embargo, los musicólogos  ya han comenzado el análisis de todo lo que tiene que ver con el boom musical del momento que se hace llamar trap.
Una artículo de la edición digital El Colombiano reseña que no es un género nuevo, pero llegó a Latinoamérica hace poco. Nació en el sur de Estados Unidos en la década de los noventa, cuando los raperos de Atlanta empezaron a mezclar los ritmos del hip hop con la música electrónica. Irrumpió en el continente a finales de 2015, a partir de la popularidad adquirida por el polémico tema Cuatro babys, de Maluma, y el auge de cantantes como Bad Bunny, Ozuna, Arcángel, Noriel o Bryant Myers. 
Foto de Bad Bunny
Pie de foto: El puertorriqueño Bad Bunny es uno de los traperos más escuchados en Latinoamérica
Foto tomada de tn.com.ar
“Aunque su evolución sea más difícil de concretar, su procedencia es indiscutible. El trap surge en ciudades como Atlanta, Houston y Texas, y el origen del término proviene de aquellas primeras letras que solían usar la misma palabra, trap, para referirse al trapicheo, las casas donde se comerciaba y el ecosistema que se generaba a su alrededor”, refiere la musicóloga y autora del estudio La escena 'trap' de Barcelona, Alexandra Baena en un trabajo sobre el tema del sitio Metrópoli Abierta Barcelona.
 “Más que un estilo o género, se definiría como un movimiento o escena, ya que estos términos implican que no solo existe una música sino también unos comportamientos, unas salas de conciertos y un público”, agrega Alexandra Baena.
En estos momentos el trap se presenta como el nuevo género musical que está arrasando en España y Latinoamérica, con mucha influencia sobre todo en la juventud. Incluso, se han ido sumando a la “fiebre del trap” algunos reguetoneros habituales como Daddy Yankee, Farruko, J Balvin y otros que llevan menos tiempo incursionando en el género como Maluma, Ozuna, Bryant Myers y Anuel AA.
El género “oscuro” de moda
En medio de la gran incertidumbre que existe respecto al trap por tratarse de un fenómeno musical reciente, hay dos aspectos que en los momentos actuales están bien claros: en primer lugar, el contenido peyorativo y obsceno de sus canciones; y, en segundo orden, la gran popularidad que ha alcanzado en España y América Latina, incluyendo Cuba, donde ya se observan las preferencias entre los más jóvenes por este ritmo.
Pie de foto: Eduardo García, Maluma y la banda Pxxr Gvng son tres de los intérpretes de trap más populares de Latinoamérica
Foto tomada de mundodeportivo.com
Canciones que solo por el título ya relucen su contenido grotesco, son escuchadas y tarareadas sin ningún pudor por estudiantes de distintas enseñanzas, que a veces se apoyan en el uso de bocinas portátiles para divulgar los temas del trap en lugares públicos.
“Lo veo como un tipo de música normal, porque uno puede expresar lo que sucede de verdad en el mundo. El trap, realmente a mí me encanta, lo escucho con mucha con frecuencia y en cualquier lugar que sea. Tengo el móvil lleno de canciones del trap sobre el sexo, drogas… a veces en mi aula lo ponemos alto para que lo oiga todo el mundo. Sé que a mi edad no debo oír esa música, pero me gusta mucho, especialmente las canciones de Bad Bunny y Anuel AA”, confiesa María Fernanda Sánchez, estudiante de noveno grado de la Secundaria Básica Carlos J. Finlay, de La Habana.
Por su parte, el estudiante del mismo Centro, Daniel Díaz Isla dice que este género le gusta mucho. “Lo escucho en mi casa, a veces en la escuela. Para mí el trap tiene un ritmo pegajoso, es lo que más le atrae a la gente. Las canciones que yo escucho a menudo son románticas, y también a veces hablan del sexo, de droga. En mi casa, mi mama nunca me ha dicho claramente que si debo escucharlo o dejarlo”.
Los estudiantes, y la mayoría de los que escuchan estas canciones, no tienen un argumento de valor que explique el por qué de su preferencia. Pero el ritmo gusta y, aunque tiene detractores, es escuchado, aún cuando los temas se relacionan claramente con flagelos como la droga y la prostitución, incitan al sexo y consumo de sustancias nocivas y empañan la imagen de la mujer.
Pie de foto: Droga, sexo y dinero son los temas más comunes en las canciones de trap
Foto tomada de taringa.net
Respecto a las opiniones de musicólogos sobre este fenómeno, la especialista del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Cidmud), Leannelis Cárdenas, opina que la atracción por el trap se debe al alto nivel de promoción que está teniendo en los medios de difusión masiva internacionales, donde se han situado en una posición cimera.
Por su parte, la también investigadora del Cidmud, Yamilka Cabrera expresa que la expansión del trap “se debe al mercado como sucedió con el reguetón: lo novedoso siempre llama la atención, al tiempo que genera importantes ingresos para las personas y agencias involucradas”.
Asimismo, Laura Domínguez García, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, explica en un reportaje al diario Juventud Rebelde las razones por las cuales este tipo de música llega a ser atractiva entre adolescentes y jóvenes:
“La primera de ellas radica en las características acordes con la edad, pues en la adolescencia, sobre todo, se prioriza mucho la opinión del grupo por encima de lo que piensan y dicen los adultos. En esa etapa se desarrolla un interés muy grande por la relación sexual, están explorando su propio cuerpo, respondiéndose a la pregunta de quién soy, por tanto les interesa cualquier mensaje relacionado con la sexualidad”.
“La segunda razón es que no existe una mediación suficiente o bien orientada de los adultos; y la tercera está implícita en la sociedad misma, que facilita el acceso a las nuevas tecnologías a través de las cuales están llegando muchos de esos mensajes. Acceso que, como decía anteriormente, no está mediado por un adulto preparado para hacerlo”.
Domínguez comenta además que “Nuestra sociedad está mucho menos impactada que otras, pero es una tarea titánica que no podemos desatender. No estamos en una campana de cristal, sino sometidos también a lo que hoy está pasando en el mundo (...) La violencia engendra violencia y la curiosidad por conocer la droga puede invitar a experimentarla. Además, promover el sexo por el sexo puede traer grandes males propios de estas edades, como embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual”.
Referente al alcance mediático del trap en Cuba, la periodista Mercedes Rodríguez García, afirma en una publicación de La Tecla con café que “por fortuna, debido a la explicitud de las letras degradantes, estas canciones no resultan de interés para estaciones de radio ni canales de televisión en nuestro país”.
“La radio cubana tiene dentro de sus tareas la promoción de la buena música, sea cubana o internacional, con predominio de los temas del patio en nuestros espacios musicales. Evitamos darles promoción a textos de mal gusto, de calidad artística nula o dudosa, que sean groseros o lesivos a la dignidad o integridad de la mujer. Los temas se someten a una comisión de música que valora su idoneidad antes de lanzarlos al éter”, declara Vivian Suárez García, subdirectora de programación e información de la cadena provincial de radio en Villa Clara.
Sin embargo, los temas musicales llegan a todos los interesados en escucharlos a través de vías de difícil control como las redes sociales y el Paquete Semanal, donde están disponibles las canciones más “pegadas” del momento. De hecho, el polémico reguetonero cubano llamado Chocolate ya sacó a la palestra pública un tema de trap, de producción cubana; es decir, ya los cantantes nacionales comenzaron a interesarse por el género.
Sucede que el trap se apoya en la tecnología e interacción digital para su posicionamiento y divulgación del contenido musical. Sus principales plataformas para publicar videos son Youtube y Vevo, y su uso de Facebook e Instagram es muy activo.
Trap y Reguetón: ¿iguales o diferentes?
Algunos confunden el trap con el reguetón y “no es para menos, porque el trap es un subgénero del hip hop que tiene influencias musicales de otros estilos como el house, el dancehall jamaicano y el dubstep (música electrónica y reggae), siendo este último también influencia del género latino, explica Mateo Montaño, o “Granuja”, integrante del dúo de rap Gordo Sarkasmus, en la publicación de El Colombiano.
El reguetón como género sonoro nació en Panamá cuando Edgardo Franco, más conocido como El General, empezó a mezclar el reggae de Jamaica con el rap latino. El productor musical de El General, un visionario llamado Michael Ellis, se dio cuenta de que estaban ante un nuevo género, al que describió como un “reggae muy grande”: un “reguetón”.
“Mientras que el reguetón fue hecho para bailar en las discotecas, el trap es mucho más lento, un poco más psicodélico. Son sonidos hechos para gente que consume ciertas sustancias y se estimulan con ciertos tipos de sonido”, define el integrante del dúo Gordo Sarkasmu.
Además, está el asunto del contenido lírico. A pesar de que en sus orígenes el reguetón habló sin pelos en la lengua de sexo y violencia, con el tiempo las letras empezaron a hablar de amor y de otros asuntos moralmente aceptables (...) El trap, en cambio, es un sinvergüenza”, agrega Montaño.
Aunque algunos reguetoneros se han cambiado para el trap, otros han llegado a criticarlo. Es el caso de Don Omar, quien aseguró en una entrevista con Uforia Music que, “por amor a mi hija de 10 años, nunca haría trap”.
“Se me hace difícil aceptar que un niño quiera referirse con ese tipo de letras hacia mi hija. Quien busque mi música puede ver que en los últimos 10 años he sido sumamente selectivo con todo lo que sale de mi boca (...) Yo no estoy en contra del trap, no estoy en contra de ninguno que haga trap, pero pienso que debe arreglarse un poco”, refirió el puertorriqueño.
Para Montaño, no tiene sentido que un reguetonero critique el trap. “Sólo si se habla de raíces tal vez sí tenga sentido, porque el reguetón es panameño y puertorriqueño, mientras que el trap es norteamericano. Pero si un reguetonero dice que no quiere hacer trap, es negar la idea misma del reguetón”.
El reguetonero colombiano, Maluma, a raíz de su tema Cuatro Babys, que es una canción trap, recibió duras críticas y llegó a ser tildado de machista. 
¿Llegó para quedarse o está de paso?
“Lo que va a pegar en los próximos años es el trap, porque el reguetón está en una especie de estancamiento. El trap es algo así como el “nuevo reguetón”, no por la semejanza del ritmo sino por el boom en el que está”, opina Montaño.
Por otra parte, el músico cubano Descemer Bueno declaró en una entrevista a EFE disponible en CubaSí que cree que “el fenómeno de la música urbana a nivel internacional está recién empezando y que el trap y el reguetón romántico son los géneros del futuro. Reconoció además que son las canciones urbanas con la base del reguetón las que se escuchan por todas partes y dejan poco espacio a otros géneros, y es que está convencido de que la gente quiere escuchar siempre lo mismo.
Sin embargo, ante el optimismo de algunos artistas con el trap, es innegable que este tipo de música no contribuye a fomentar los valores sociales más elementales, que en el caso de nuestro país han sufrido cierta erosión en los últimos tiempos.
La periodista Rodríguez García comentaba en el artículo de La Tecla con café que “apelar a la suerte para que el trap resulte una moda pasajera sería un facilismo; más bien, reanalicemos las motivaciones y oportunidades que llevan a nuestros niños y jóvenes a consumir el género urbano, en una sociedad marcada por el deterioro moral y la pérdida de valores. En tiempos de imputar convencionalismos y romper dogmas, seamos entonces transgresores, pero respetuosos; proconsumidores responsables e inteligentes para no sucumbir ante estas trampas musicales.”

 

El puertorriqueño Bad Bunny es uno de los traperos más escuchados en Latinoamérica.
Droga, sexo y dinero son los temas más comunes en las canciones de trap.
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