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Viva
Cuba: La película del verano
Paquita Armas Fonseca
Fotos: Ricardo y Archivo
Sin duda alguna nuestra cinematografía se ha
vestido de largo cuando este verano en las salas de cine y video,
a todo lo largo y ancho del país, se estrenó el filme Viva Cuba,
dirigido por Juan Carlos Cremata.
Estamos
ante un llamado a la reflexión de los padres, a que tengan en
cuenta las opiniones de los niños, sobre todo si ellas significan
un cambio significativo tanto en sus vidas como en las de sus
familias.
Ser una obra de arte fruto de una familia que ha
dedicado sus esfuerzos a trabajar con y para los niños es el
primer triunfo del filme Viva Cuba de Juan Carlos Cremata. Su
director se estrenó en el mundo audiovisual dirigiendo programas
infantiles para la televisión. Su mamá, Iraida Malberti, co-directora
de la película, es una reconocida especialista en piezas para los
más pequeños y Carlos Alberto, el hermano mayor, dirige La
Colmenita. A ello se añade que trabajaron en la cinta la abuela,
dos primos, y familiares de los artistas, todos convocados por la
urgencia humana más importante: el amor.
Porque Viva Cuba
es ante todo una obra que destila amor. La exquisita sensibilidad
de director y del equipo que la realizó desborda cada plano. Es
una película pionera en muchas cosas: la primera que se hace con
niños, se filma en Maisí, la iniciadora de una nueva tecnología
digital en Cuba, y la primera en ganar un premio en Cannes, el
Grand PRIX Ecrans Juniors en Cannes 2005.
Jorgito Miló y
Malú Tarraú son los personajes principales Ambos integran la
compañía La Colmenita. Iraida, en tal sentido dice,
“Mi labor fue esencialmente el trabajo con los
niños protagonistas. Imagínate que ellos vivieron con nosotros
todo el tiempo, se mudaron para mi casa, para poder estar a tiempo
en los llamados. Y cuando no tenían nada iban a la escuela o
copiaban las clases, porque son alumnos brillantes, como todos los
niños de La Colmenita, la verdad. Y fue como volver a tener nietos
en la casa. Pero Viva Cuba no es solamente una película para los
niños. Es muy importante también para los adultos, para los
padres. Es la reflexión sobre las decisiones adultas que no toman
en cuenta las opiniones de los niños y que pueden lacerar
gravemente su futuro”.
El nombre
artístico de Yasnelys es Malú. Así le puso Carlos Alberto (Tin)
cuando tenía tres años e imitaba a Regina Duarte, la actriz
brasileña en su papel de Malú.
La
joven protagonista cuenta como entró a La Colmenita
“Tenía tres
añitos. Mi mamá y mi papá me llevaron a una función y empecé a
bailar. Yo estaba cerca de la sonidista que se llama Yanet y ella
me dijo, ¿quieres ser una abejita? Y yo le contesté ¡Sí! Me
hicieron una prueba y en mi primera función le cogí miedo al
payaso y no quise salir a escena. Eso fue en “Meñique”. ¿Cómo
llegas a Viva Cuba?
Su relación con Juan Carlos también es “vieja”
“Cuando tenía como
cinco años hice un corto con Juanqui y la pasé muy bien. Quedamos
amigos y luego me dijo un día, ¿quieres hacer una película
conmigo? Y le contesté: ¡claro que sí!. Yo lo quiero mucho y él me
quiere mucho, creo que soy su mimada. Eso me gusta. Además juntos
nos divertimos cantidad, siempre me estoy riendo. En las escenas
de los llantos tuve que concentrarme mucho y creerme que eso me
estaba pasando de verdad a mí… a veces me costó trabajo, pero dice
Juanqui que quedaron bien y creo en él”.
Pero volvamos a
Juan Carlos y sus confesiones sobre su último filme.
“Yo viví ocho años fuera de Cuba, en distintos
países y sentí mucho durante todo ese tiempo, y muy fuerte, la
necesidad de expresarme como cubano. Esa experiencia sirvió para
darme cuenta que quería hacer cine aquí. Eso me marcó. Tal vez
por eso mis películas, hasta ahora, hablan de estar aquí o estar
allá, de irse o quedarse, de volver o partir”.
Para este hombre
que tenía doce años cuando perdió a su padre en la voladura del
avión de Cubana en Barbados, el seis de octubre de 1976,
“En medio de toda esta enorme batalla mundial
contra el terrorismo es aún más placentero ganar ese premio en ese
festival tan importante y con una película llamada, precisamente,
Viva Cuba. Es como una galleta sin mano, ¿ves? ; porque lo que
querían los terroristas, era acallarnos, silenciarnos, opacarnos o
amedrentarnos. Y nosotros, desde lo mejor que sabemos hacer,
ganamos una vez más la oportunidad, de gritar, una y otra vez en
todo el mundo Viva Cuba”.
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